‘El embrujo del tigre’, de Sy Montgomery: dentelladas poéticas en la Bahía de Bengala

Existe un subgénero narrativo, tan heterogéneo como inabarcable, el cual podríamos denominar “literatura de viajes”. Si me pidieran describirlo en una charla informal, diría que es aquella obra, generalmente autobiográfica (aunque también puede ser autoficcional), en la que el narrador protagonista narra su experiencia en un lugar “extraño”. Los protagonistas de estas historias pueden ser aventureros (por ejemplo, el genial Javier Reverte), periodistas (Kapuscinski, sería un buen ejemplo) y, por supuesto, naturalistas (una novela estupenda que hemos analizado en La Milana Bonita es Mi familia y otros animales de Gerald Durrell).

Como podéis ver son muchos y muy buenos los ejemplos que nos ha legado este tipo de narrativa. ¿Por qué entonces hoy en día es un género tan olvidado en las listas de éxitos o de obras recomendadas? El “problema” seguramente sea consecuencia de las características de nuestra propia sociedad contemporánea: ahora mismo es facilísimo viajar así como publicar (de mil maneras) nuestras experiencias viajeras, lo que ha dado lugar a que se haya publicado, digámoslo claro, mucha basura.

Sin embargo, aún se siguen editando libros que nos pueden congraciar con este tipo de literatura. Un buen ejemplo de esto es el magnífico catálogo de Errata Naturae, que acaba de añadir recientemente a sus estanterías el fantástico tomo titulado El embrujo del tigre de la naturalista Sy Montgomery. Este libro, de una prosa adictiva y pulcra, es un fantástico tratado sobre los grandes felinos que habitan en la bahía de Bengala, donde este animal es adorado como un dios por sus habitantes pese a que cada año se contabilizan más de un centenar de muertes bajos sus garras.

Ahora bien, lo fascinante de esta lectura va más allá de su valor documental sobre una realidad desconocida para muchos. Lo singular de El embrujo del tigre reside en las emociones que despierta entre quienes recorren sus páginas. Con cada párrafo, el lector puede sentir como poco a poco sus pies se acercan al suelo hasta tocarlo de manera salvaje al recuperar el orden natural de las cosas. En la selva de Sundarbans, el ser humano recupera su animalidad y, de esta manera, su debilidad. Allí no es ese gigante con los pies de barro de nuestra contemporaneidad. Allí ni siquiera está en lo más alto de la cadena trófica. Y claro, tomar consciencia de esta realidad nos permite recuperar sentimientos enterrados bajo nuestra torre de marfil.

Por estas razones, El embrujo del tigre de Sy Montgomety es un libro de viajes más que recomendable. Recupera la esencia de este género cuando parece que ya no hay sitios por explorar, lo que nos demuestra que siempre habrá buena literatura de viajes siempre y cuando sigan existiendo verdaderos viajeros.

¡La revolución ha comenzado!

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