Pasado, presente y futuro del arte de las viñetas (introducción a Mr. Milagro #1)

Hace ya tiempo que los cómics, en el imaginario colectivo, dejaron de ser esas historietas que los más pequeños de la casa compraban puntualmente en los kioscos. Son un medio, si se quiere, maduro, aunque tacharlo de tal da a entender que no lo era antes, lo cual es absolutamente falso. El auge de las viñetas como tal, ese medio en el que nacieron estos superhombres y supermujeres de ropas coloridas que hoy dominan las salas de cine, han supuesto desde siempre una riquísima fábrica de magníficas historias. No en vano, hace poco Watchmen se estrenaba en la plataforma de HBO (esa que ha parido obras maestras como Los soprano o The Wire) a bombo y platillo. 

Dicho estreno y su correspondiente dosis de hype por parte del insaciable consumidor de series significaron dos aspectos a resaltar: que los cómics (y no solo la novela) son y serán una fuente de inspiración clave para el explosivo mercado de las series y plataformas de streaming; y que el universo que Alan Moore creó en 1986 es profundo, amplio y, sobre todo, interpretable. Que los lectores hagan suyas las historias que leen y que cada interpretación sea diferente es lo que hace a una obra pervivir y a sus personajes inmortales. Por ello mismo se produce el fenómeno del remake y la evolución lógica de los relatos, de las historias de siempre adaptadas a las idiosincrasias actuales (véase, los superhéroes). Y al igual que Watchmen, no se extrañen de que en unos años se haga la misma justicia con Mr. Milagro, la obra de Tom King y Mitch Gerads. Si quieren adelantarse, sigan leyendo.

Todo comenzó con el legendario Jacob Kutzberg, más conocido como Jack Kirby, sin duda una de las figuras más influyentes del medio. Hablar de Kirby es hablar de Los Vengadores, Iron Man, Thor… Todo un Universo Marvel que fraguó junto al inmortal Stan Lee. Sin embargo, y por suerte, Kirby también trabajó DC Comics, y lo hizo para crear El Cuarto Mundo, un universo alternativo al de Batman y compañía en el que el autor tuvo vía libre para representar su propia visión de la eterna batalla entre el Bien y el Mal. En 2017, año en el que se cumplió el centenario del autor, se reeditó esta obra maestra. Y como toda obra maestra, otro autor la hizo suya y la reinterpretó, cogiendo a uno de los personajes de Kirby y aportando su propia visión. Así nació la obra que hoy nos incumbe: Mr. Milagro.

Se trata de una obra autoconclusiva, de 12 números en grapa que ECC acaba de editar en un magnífico tomo integral. Ya sea en un formato o en otro, lo cierto es que Tom King se luce con un guion espléndido que te embauca, literalmente, desde la primera viñeta. En este caso nos encontramos como protagonista a Scott Free, cuya identidad de encapuchado es precisamente Mr. Milagro. Un maestro escapista que sirivió como moneda de cambio para firmar la paz entre los mundos de Nueva Génesis y Apokolips, los dos grandes universos de ‘El Cuarto Mundo’ de Kirby. En su momento, tras décadas de continuos enfrentamientos, los dioses de cada mundo (Darkseid, el del malvado Apokolips; y Highfather, de Nueva Génesis) decidieron intercambiar a sus hijos para que se criasen respectivamente en el mundo del otro. Así, Scott Free se crio con Darkseid y Orión con Highfather.

Y es ese mismo Scott el que protagoniza esta historia de King, presentándonos a un personaje cargado de inquietudes, contradicciones y problemas. Un héroe perfilado con la profundidad característica de los textos del guionista estadounidense, quien introduce al lector de lleno en la trama, jugando con la mente de sus personajes y del propio lector.

-Y el profesor dice a toda la clase: “Dibujad lo que queráis”.

-Cuando terminan, el profesor les pregunta qué han dibujado. Los niños contestan que dinosaurios, corazones, superhéroes y otras cosas, da igual.

-Entonces, un niño dice: “¡He dibujado a Dios!”.

-Y el profesor dice: “eso está muy bien, pero nadie sabe qué aspecto tiene dios”.

-Y el niño, sin dudarlo un segundo dice: “Ya. Hasta ahora.”

Mr. Milagro #1
El guionista Tom King

Resulta infalible el lápiz de Gerads, que domina los colores y las tintas como lo que es, uno de los mejores dibujantes de la actualidad, dotando a las viñetas de la oscuridad o la luminosidad que merecen en cada momento. Con sus trazos aporta la confusión que, junto al texto, se quiere transmitir al lector, al mismo tiempo que acompaña a unos personajes de los que dejan recuerdo. Y poco a poco, sin darnos cuenta, nos vemos absolutamente inmersos en esta historia, incapaz de dejar de pasar las páginas hasta el número 12. Cabe destacar también la distribución de las viñetas, pequeñas y continuadas, a nueve por página, como antaño, enmarcadas como si de un storyboard cinematográfico se tratase. Señalar, además, que resulta casi imprescindible conocer todo el trasfondo relacionado con la obra de Kirby para situarse mejor en la historia y, de paso, disfrutarla más. No tanto leerse ‘El cuarto mundo’ completo (que sería lo ideal), pero sí al menos tener una idea de quién es cada personaje. Por lo demás, pasen y disfruten, están ante una nueva obra maestra del cómic.

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