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Salvados por un cuervo y un perro: reseña de ‘El reino vacío’, de Kira Jane Buxton

Una nueva historia basada en un futuro distópico muy recomendable.

¿Podrían un perro y un cuervo salvar a la especie humana del apocalipsis zombi? Parece una pregunta absurda, pero lo cierto es que es la pregunta que se ha hecho también la escritora Kira Jane Buxton, y como resultado surgió de su pluma El reino vacío (Destino). Bendito momento, todo sea dicho, en el que Jane Buxton decidió que esa cuestión merecía respuesta. Desde luego, si algo permite la literatura es darles vueltas a situaciones imposibles, retorcer la realidad hasta llevar al límite a unos personajes o unos temas concretos y, en el proceso, aprender. El reino vacío es precisamente eso, una novela diferente, una en la que los animales tienen la voz cantante, los únicos seres capaces de mirarnos desde la distancia pero con la perspectiva suficiente para, en este caso, tratar de averiguar el porqué de semejante aprieto. Pero vamos a empezar por el principio: la autora.

Kira Jane Buxton vive en Seattle, y en su casa convive con tres gatos, un perro, varios colibríes y dos cuervos. Además, claro, colabora con medios como The New York Times o The New Yorker y, para bien de todos nosotros, tiene una imaginación prodigiosa. En una entrevista en la edición española de la revista VOGUE explicaba lo siguiente: Amo a los animales, y siempre me he sentido fascinada por los cuervos. Cuando me mudé de Los Ángeles a Seattle, me sorprendió el enorme número de cuervos que había allí (Seattle ha sido denominada «la capital córvida del mundo»). ¡La parvada que anida en el campus Bothell de la Universidad de Washington es de 16.000 cuervos! Durante los meses de invierno, si miras al cielo cada noche verás un inmenso río negro: son los cuervos, que regresan a sus nidos. Cuanto más observaba a los cuervos, más deseaba escribir sobre ellos. Acabé haciéndome amiga de dos cuervos salvajes, y aprendí tanto sobre ellos que quise compartirlo. Un día, mientras conducía, pensé: “¿Y si escribiera algo desde las posibilidades de un cuervo? ¿Y si ese cuervo hablara sobre nuestra especie, sobre nosotros? ¿Y si se estuviera refiriendo a nuestra extinción?”. Me emocioné tanto con la idea que volví a casa a toda prisa y comencé a escribir desde el punto de vista de S.T., el cuervo.

Ahora bien, ¿hasta qué punto es El reino vacío una novela sobre un apocalipsis zombis gestionado por animales? Lo es, y al que le atraiga esta premisa, disfrutarán con la novela. Pero quedarse solo con ello es un error mayúsculo, porque la obra ofrece muchas capas con las que disfrutarla. Lecturas diferentes para según los ojos que leen. Todo comienza con el cuervo Shit Turd, más conocido como S.T, y el perro Dennis, quienes descubren que su amo, un buen día, comienza a comportarse de forma extraña. A partir de eso momento, y por accidente, descubren que tienen una misión: descubrir qué ha pasado y cómo pueden solucionarlo. A partir de ahí comienza la aventura, y es que la novela tiene cierta base argumentativa de viaje del héroe. Dicho viaje es un recorrido por un Seattle en el que todo está por descubrir. Si por algo atraen las historias de zombis es precisamente por el hecho de situarnos ante un descubrimiento continuo, pues la gracia reside en descubrir cómo la normalidad ha sido liquidada, y cómo sobrevivir ante la nueva realidad. Ahora bien, que haya muertos vivientes es casi un excusa. En este caso, importante detalle, estamos en la piel de un cuervo que habla, acompañados por un perro que, si bien no formula palabra, transmite ternura desde las primeras páginas.

Que no se alarme el que en las primeras páginas se sienta perdido. Es un libro que te obliga a aceptar sus normas, a situarte y creerte dónde estás, y a partir de ahí dejarte llevar por todo lo que tiene que contar, que no es poco. Al estar situado en Seattle, quizás podemos encontrarnos demasiados localismos, al fin y al cabo estamos recorriendo EEUU. No obstante, estamos tan bombardeados por productos culturales de aquel país que no es difícil sentirse como en casa. Otro de los puntos destacados de la obra de Jane Buxton es su humor descarnado. Un humor tan afinado como ácido, consciente en cada momento, especialmente a través de las reflexiones de S.T, de dónde está haciendo especial énfasis. Porque, en el fondo, nos encontramos ante una fábula, una en la que, sin pelos en la lengua, especies de animales de todo tipo y condición nos están diciendo: ¡eh, espabilad! 

En palabras de Helen McDonald, autora de la novela H de Halcón, «es un libro de naturaleza para nuestra época, una mezcla exuberante, brillante y contundente de El amanecer de los muertos y De vuelta a casa: Un viaje increíble. Es una aventura iluminada por extraños mitos, marcas de comida rápida, televisores y pantallas de teléfonos móviles, una fábula con dientes y garras sobre animales que emprenden una nueva vida en medio de las ruinas de la humanidad. Es transformador, conmovedor y diabólicamente divertido. S T. el cuervo con diarrea verbal protagonista, es mi nuevo héroe apocalíptico favorito». Las referencias culturales y pop, entrecruzadas por las afiladas reflexiones de S.T y el humor ácido que destila la novela construyen una trama que avanza sola, casi sin darte cuenta, en la que te dejas llevar por su hilaridad y su ternura. Porque también es una carta de amor, a su manera, a la especie humana, y a todo de lo que es capaz. No es de extrañar que el propio S.T sienta tanto apego hacia los humanos, hasta el punto de sentirse uno (y no son pocas las especies que le han de recordar que no). 

En definitiva, El reino vacío es una novela tremendamente atrevida y diferente, que se cuestiona lo que somos como especie a través de improbables portavoces, los únicos capaces de recordarnos que no vamos por el mejor camino posible. Se hace raro escribir estas líneas en plena pandemia mundial, pero lo cierto es que, una vez más, los animales tienen razón. Y Kira Jane Buxton, también.

4 comentarios

  1. ¡Por mucho, uno de sus mejores programas!
    Si, claro, soy de México 🇲🇽 y admiradora de bueno los autores de mi país. Pero quiero señalar que así como ustedes disfrutaron hacer el programa, muchos de los oyentes gozamos al escucharlo. No puedo más que felicitarlos.
    Yo era una niña muy pequeña cuando la matanza del 68 pero tengo recuerdos nítidos de ese vergonzoso episodio; Fernando del Paso es y seguirá siendo el gran descriptor de las escenas de aquel día espantoso.
    Respecto a los mexicanismos que emplearon en este programa creo que fueron casi exactos salvo una o dos minúsculas acepciones de las que recuerdo “comerse la torta antes del…” para la que no es necesario ir a las cavernas interpretativas del lenguaje mexicano. Cualquier nativo de mi país sabrá que con esta expresión te refieres al embarazo de la mujer antes del matrimonio, no a anticiparse a eventos de otro género. Y… el indomable uso y abuso del verbo “chingar” que tiene tantas interpretaciones como las ramas del más frondoso árbol.
    La fuente en la que se basaron es correcta: es el más competente, el mejor.
    Pero jamás denominarás a una persona que molesta o perjudica demasiado bajo ese apelativo. Al que perturba el orden veladamente se le denomina “chinga quedito” y para protestar ente el que molesta ostensible e insoportablemente exclamarás: “¡deja de estar chingando!”
    es la peor ofensa verbal que puedes emitir hacia otro mexicano (ya decía Carlos Fuentes que para el era intrascendente si le llamaban son of a bitch, pero si le decían se enojaría muchísimo. A esto le llamamos en este país y sin embargo algo que es excelso y sin igual por ser magnifico es . Estar significa estar harto de algo o alguien y es en algunos casos es denotar la virtud de algo (“este reloj no tiene madre”) o revelar al sin vergüenza o cara dura (lo que me hiciste no tiene madre…)
    Podríamos seguir hasta el infinito y más allá pero yo quiero concluir diciendo desde mi corazón que su programa les quedó poca madre (magnifico) y que son unos chingones 👏🏼👏🏼👏🏼 (de lo mejor). ¡Apapachos! (Abrazos desde el alma) para todos 🥰. Doña Leticia

  2. Creo que el editor automático de este receptáculo de cometarios tiene censura de palabras… mi cometario anterior carece de mucho sentido si las palabras que puse se omitieron.
    Lo comprendo pero ojalá quitaran ese filtro.
    Ya sé que les insultan diariamente, y lo lamento.
    Solo quise reiterar que el programa de Palinuro de México de Fernando del Paso les quedó ch…ón, poca madre, es decir, magnifico 😂😂😂 !apapachos! Amo su trabajo, de verdad.

    1. Jejeje, no hay censura. Solo que tenemos que aprobar los comentarios porque se cuela mucha publicidad y a veces estamos dos o tres días sin entrar en la página. Gracias por tu aportación y nos quedamos más tranquilos sabiendo que no hicimos cagar en la palabra escondida 😉

  3. Muy apetecible, me recuerda a las fábulas clásicas que leí en la infancia, pero tiene ese componente actualizado que me ha llamado poderosamente la atención, anotado para los deseos de este próximo 2021.

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