Ansias que matan

Desde los primeros tiempos el hombre siempre ha ansiado escalar puestos en el entramado social, sin importar todo lo que acarreara ese ascenso. El ser humano ha nacido con esa inherente necesidad de alcanzar metas que por lo general le suelen ser vedadas, lo ‫que‬ aumenta su afán por lograrlas y la dicha al conseguirlas.

Sin ambición y ansias de ascenso social, muchos de los grandes logros que hoy celebramos, y sobre todo disfrutamos, no habrían tenido lugar. Pero la moneda tiene dos caras, dos realidades que van tan vinculadas que cuando la suerte recae sobre la cruz (esa de las envidias, los rencores, las malas artes y las insidias) todas esas ansias de encaramarse al éxito pueden convertirse en la primera piedra de un terrible final.

Nuestro próximo programa es un clásico de esos que se encuentran en todas las bibliotecas esperando su momento de ser alzado. Rojo y Negro (1830), escrito por Sthendal (Marie-Henri Beyle), narra cómo la ambición devora a un hombre frío y calculador que es el protagonista de la novela, Julian Sorel.

Desde su infancia, en la que nada está en el lugar que él desea, Sorel buscará a lo largo del preciso retrato que Sthendal nos muestra, las razones, vicisitudes y motivaciones más íntimas que llevan al protagonista a un final tan trágico como buscado, que no desvelaremos en estas líneas.

Ilustración de Francisca Aleñar

Ilustración de Francisca Aleñar

Junto a ese arrollador anhelo de vivir más allá de los límites que una reaccionaria sociedad le pretende imponer, conoceremos a un dandi que encuentra en las mujeres el medio más rápido para lograr sus fines pero también, la causa del descenso del acérrimo seguidor de Napoleón que es Sorel.

Se encuentra usted por tanto, querido lector/escuchante ante una obra que buscará por todos los medios pintarle la Francia de muchos hombres que vieron como en Santa Elena moría el líder político y espiritual que era Napoleón y que, huérfanos de padre, navegan por un siglo XIX en el que las luces se ciernen sobre los soñadores como es el caso de Julian Sorel.

Si les apetece vivir con nosotros los avances, sueños, frustraciones, felicidad y desventuras de un soñador sin sueño, adéntrense en esa revolución que volará a la Francia teñida de un realismo que absorberá a quien disfruta pasando páginas y conociendo lugares en los que nunca ha estado.

¡La revolución ha comenzado!

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