Cuatro pistas para leer ‘Aire de Dylan’ de Enrique Vila-Matas

aire-de-dylan_97884322096421. La literatura del fracaso como temática

Aire de Dylan ofrece al lector una historia basada en hechos reales. Bueno, mejor dicho, una decena de historias ficticias que hablan de algo tan real como es el fracaso. Por esta razón, me atrevo a decir que esta novela es esencialmente vitalista. Piensen por un momento en ese escritor resignado que ejerce la función de narrador. Admiren a Vilnius, personaje central de la trama, quien en un congreso dedicado al fracaso pretende aburrir soberanamente al público para así quedarse solo en la sala y poder ser artífice del mayor fracaso de la historia de las conferencias de los congresos. Comprendan la paradoja. Sonrían al ver que el escritor fracasado no se levanta de su silla durante la conferencia de Vilnius. Rían al observar que están leyendo dicha conferencia y que el fracaso, aunque ficticio, no puede ser mayor. Rindan tributo a Vila-Matas. Reflexionen ahora sobre qué es la literatura. Sin lugar a dudas, este es un buen punto de partida, un buen andamiaje para la complejidad que vendrá después y que terminará por convertir en anecdótico todo lo anterior.

En ella, en la famosa vida, pensó, todo acaba pareciéndonos tan denigrante que tenemos la impresión de que no puede ser que sea todo verdadero. Y, sin embargo, todo aquello que hemos vivido creyendo que alucinábamos, pues parecía improbable tanta ignominia y degradación juntas, es precisamente lo que constituye el núcleo duro de nuestra única realidad (Vila-Matas, Aire de Dylan).

2. Sin principio, sin fin

Los libros de Enrique Vila-Matas no acaban nunca. Su bibliografía es un uróboro literario que crece y se fagocita impidiendo al lector establecer una frontera clara entre sus novelas. Hay gente que piensa que todas son una continuación de la anterior, una reescritura un poco más elaborada de la idea esencial que se esconde en sus libros. Otros opinan que son repeticiones miméticas de una genialidad en las que varía la superficie, pero en las que siempre se narra lo mismo. Ambas afirmaciones pueden ser correctas y, sin embargo, quienes las defienden más tarde o más temprano estarán equivocados.

Lo mágico, lo embriagador, lo atractivo de la obra de Vila-Matas es que todas sus novelas son la misma cosa. Por esta razón, quien lea Aire de Dylan se enfrentará a toda la obra del autor. Por consiguiente, quien lea Aire de Dylan nunca la terminará.

3. Centenares de referencias literarias

Para mí será difícil olvidar el día que conocí a Vila-Matas durante la Feria del Libro de Valladolid. Serio, cohibido y respetuoso con todos los lectores, fue atendiendo a una larga cola de admiradores que querían una firma en sus tomos (algunos recién comprados; otros manoseados, subrayados…). Estuvo algo más de una hora en la trinchera de la fama sin un desplante, con unas pocas sonrisas destinadas a cuatro elegidos. Después, se trasladó a un estrado desde donde pronunció una conferencia.

No había ni una silla libre y era curioso ver a Gustavo Martín Garzo sentado como un escolar en el suelo, en primera fila, encabezando la nutrida delegación de escritores locales que se había acercado a aseverar que dicho espécimen en peligro de extinción aún existía.

Fue difícil romper con el silencio reverencial que se había creado en el turno de preguntas, pero, como todo el mundo sabe, al final siempre hay dos o tres manos que se animan. Una de ellas fue la de una joven ubicada en lateral derecho de la sala donde se resignaban todos los que habían perdido en el juego de la silla. Entre osada e ignorante preguntó. “¿Cuáles son tus referencias literarias?”. Más de uno agachó la cabeza. Vila-Matas la elevó, perfiló el centro de la diana y respondió: “Como comprenderá he leído mucho, así que muchas”.

Quien se enfrente a Aire de Dylan puede tratar de abarcar todas y cada una de las referencias que se hacen en el libro, pero entonces la lectura podría durar más de un año. Pongamos un ejemplo un poco tonto. Para entender la dimensión simbólica que se aborda en la novela es imprescindible saber quién es Hamlet. Mejor dicho, es imprescindible haber leído la obra. Si no, se perderían todos los matices que en cierto modo implica la reescritura que hace Vila-Matas del mito shakespeariano.

hamletPero es que, si miramos seriamente las cosas, veremos que tampoco es tan rara en Hamlet, por ejemplo, esa figura fantasma del padre que, amante de las buenas historias de este mundo, vuelve de muy lejos. Vuelve de lejos, como todos los grandes narradores, que siempre manifestaron su deseo de volver después de muertos para ver qué nuevas tonterías sucedían en el pobre mundo que abandonaron (Vila-Matas, Aire de Dylan).

4. El gozo de pensar por pensar

Puede ser abrumador enfrentarse a libros como este, pero ¿acaso es esto malo? Vila-Matas batalla en una cruzada contra el lector pasivo y ensimismado que solo quiere ver una representación simplificada de sus problemas en la hoja de papel. El escritor plantea un reto intelectual a todos los que abren Aire de Dylan. Él se limita a formular preguntas. Algunas tendrán respuesta, otras no. Y, claro, no hay nada más incómodo que una pregunta sin respuesta.

Notas

1. Las imágenes utilizadas son la portada de la edición de Aire de Dylan de Seix Barral y una litografía de Eugène Delacroix sobre Hamlet que atesora la Wikipedia.

2. Aire de Dylan es la primera obra de Vila-Matas después de asesinar a la novela en Dublinesca. Se acaba de publicar su última obra, Kassel no invita a la lógica.

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