Antología de crónica latinoamericana actual, editada por Darío Jaramillo

Puede que sea “conspiranoico”, pero siempre que veo una antología en una librería tiendo a preguntarme qué oscuros y extraños secretos se esconden detrás de su publicación. ¿Será una cuestión mercantilista o comercial? ¿Tratará esa antología de perfilar una realidad literaria a gusto del editor? ¿Buscará establecer un nuevo dogma generacional? Un libro de este tipo siempre debe hacer una selección de unos textos de acuerdo con unos criterios subjetivos. Da igual todo lo bien argumentado que esté el prólogo y que explique, punto por punto, los valores estéticos, morales y artísticos de las obras escogidas; al final, todo se reduce a la valoración de uno o varios editores que según el presupuesto y la disponibilidad de unos y otros elaboran la criba fatal.portada-antologi-cronica-latinoamericana-actual_grande

Antología de crónica latinoamericana actual es un interesantísimo compendio de textos que se ubican en esa atractiva frontera que “separa” la literatura del periodismo. Entre sus páginas podremos encontrar retazos de genialidad de autores como la argentina Leila Guerriero, el chileno Pedro Lamebel (fallecido hace unos meses) o el colombiano Alejandro Castaño (la nómina de autores es mucho mayor, pero puestos a jugar yo también he hecho mi selección). A su vez, como no podía ser de otra manera, el volumen también cuenta con un extenso prólogo de Darío Jaramillo quien desde su particular perspectiva trata de resumir las líneas maestras del desarrollo de este género narrativo, así como de perfilar una especie de nuevo movimiento-generación-grupo-loquesequiera latinoamericano. Si soy sincero, en muchas cosas no estoy de acuerdo, pero debo de admitir que por lo menos en la exposición de sus ideas es completamente honesto, y eso se agradece mucho.

¿Intereses ocultos?

Ahora, como crítico o reseñista o simplemente comentador de lecturas, podría centrarme en los textos que componen esta antología. La verdad es que son todos apasionantes, están escritos con fuerza, a veces con demasiada carga visual, pero siempre con un pretexto de enorme interés para el lector. No obstante, no puedo resistirme y hablaré brevemente en estas líneas sobre la argumentación de Jaramillo para justificar la antología que, por cierto, se puede leer aquí gratuitamente.

El prólogo de Antología de crónica latinoamericana es un interesante texto que pretende la construcción de un discurso identitario moderno dentro de los movimientos literarios latinoamericanos. La cuestión ya no reside en quiénes son los latinoamericanos o en cómo se pueden diferenciar de la metrópolis o de Estados Unidos. Tampoco es importante dirimir si existe una cultura latinoamericana, o si es posible asimilar a narradores de tantos países dentro de un mismo membrete. Por supuesto, no se aborda, en el que caso de que así se considerara, por qué existe una cultura común entre todos estos escritores. Jaramillo justifica la selección en el qué, en el oficio, en la realización personal de estos autores como cronistas. Pero, entonces, ¿por qué no incluir a algún cronista español? En un mundo completamente globalizado como en el que vivimos, ¿es lógico la delimitación geográfica en el arte?

Darío Jaramillo. Fuente: Alfaguara.

Darío Jaramillo. Fuente: Alfaguara.

El mercantilismo de un movimiento literario

En mi opinión, el prólogo aunque bien argumentado está repleto de contradicciones. Jaramillo no aborda de frente la mayor pregunta que debe responder un antólogo: los criterios de selección. Trata de bosquejar una historia de la crónica latinoamericana que comienza en la época de los “conquistadores” (o, mejor dicho, expoliadores) y explica que esta tradición literaria, junto con su propio carácter (capaz de asombrarse), es el caldo de cultivo de una nueva generación de cronistas. No obstante, tampoco se puede apartar de la realidad y obviar todas las influencias norteamericanas (aunque sí que elide algunas españolas como la del exiliado Corpus Barga). Consecuentemente, solo queda una razón posible que justifique esta Antología de crónica latinoamericana y no una Antología de crónica en español que es la perspectiva mercantilista.

Considero que, aunque Jaramillo trata de separarse del boom por todo lo que ello supone, termina por caer en uno de los vicios que más perjudicaron a la literatura en aquellos años: el afán de comercialización. Así, al igual que cuando el turismo llega a un lugar exótico los lugareños tardan muy poco en darse cuenta de que es rentable explotar comercialmente ropas o utensilios que puedan ser asimilables con su cultura; algo parecido ocurre en la literatura latinoamericana con su constante intento de crear generaciones o movimientos. Eso sí, dejando a un lado esto, la antología merece muchísimo la pena. Es uno de esos libros que todo buen lector debe abordar. De una manera u otra, es literatura a pie de calle.

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Comments

  1. juan carlos cabezas aguilar says:

    Me parece valioso su comentario pero incompleto. Para los que estamos en este continente y desarrrollamos crónica tenemos claros nuestros referentes, los cuáles son en alto grado los incluidos en esta antología. El boom de la crónica latinoamericana que es solicitada y requerida por los editores permitió levantar el estado del periodismo y del diarismo en la región. En ese contexto, son pocos, los cronistas españoles modernos que pudieron constar en la misma, pues la crónica se alimenta en mucho de visiones regionales y extremadamente locales, de calle como menciona en su comentario..

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