#DebateMilana: ¿Por qué se da el Nobel de Literatura?

Ya se ha resuelto el misterio: el Premio Nobel de Literatura 2015 ha recaído en la bielorrusa Svetlana Alexievich. Su carrera, desconocida por muchos en el mundo hispanohablante, en tan solo unos minutos se ha revestido de oro, su nombre aparecerá en los libros de Historia de la Literatura, sus libros se leerán y, seguramente, su legión de admiradores habrá incrementado notablemente gracias a los oportunistas.  De la noche a la mañana, por obra de un grupo de expertos del que poco sabemos, Alexievich ha entrado en el Olimpo del canon literario con todo lo que esto supone. Ahora bien, nosotros (lectores a pie de calle que prácticamente ignorábamos su existencia) nos podemos preguntar: ¿qué hechizo se ha declamado para efectuar este truco de magia?

Swetlana_Alexandrowna_Alexijewitsch

Swetlana Alexandrowna Alexijewitsch. Fuente: Wikipedia

Las razones para dar un Nobel

Hablando hoy en el trabajo con una compañera, me ha explicado que tiempo atrás a sus alumnos de Teoría de la Literatura les propuso una práctica en la que recogía las justificaciones que durante años había dado la Academia Sueca para la concesión de los galardones literarios. Me ha parecido una idea fantástica y me he dicho, ¿qué mejor #debatemilana que este? A continuación, recojo los últimos veinte.

Seamus Heaney: «Por las obras de una belleza lírica y una profundidad ética, que exaltan milagros diarios y vidas pasadas».
Wislawa Szymborska: «Por su poesía que con precisión irónica permite que los contextos histórico y biológico salgan a la luz en los fragmentos de la realidad humana».
Dario Fo: «Por emular a los bufones de la Edad Media en la autoridad flagelante y por defender la dignidad de los oprimidos».
José Saramago: «Quien, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía, continuamente nos permite aprehender una vez más una realidad elusiva».
Günter Grass: «Cuyas juguetonas fábulas negras retratan el rostro olvidado de la Historia».
Gao Xingjian: «Por una obra de validez universal, con puntos de vista penetrantes e ingenio lingüístico, ha abierto nuevos caminos para la novela y el teatro chinos».
V. S. Naipaul: «Por haber unido la perceptiva narrativa y el control incorruptible en obras que nos obligan a ver la presencia de historias suprimidas».
Imre Kertész: «Por una redacción que confirma la experiencia frágil del individuo contra la arbitrariedad bárbara de la Historia».
J. M. Coetzee: «Quien en innumerables disfraces retrata la sorprendente implicación del forastero».
Elfriede Jelinek: «Por su flujo musical de voces y contra-voces en novelas y obras teatrales que, con extraordinario celo lingüístico, revelan lo absurdo de los clichés de la sociedad y su poder subyugante».
Harold Pinter: «Quien en sus obras desvela el precipicio bajo la charla cotidiana y obliga a la entrada en las salas cerradas de la opresión».
Orhan Pamuk: «Quien, en la búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal, ha descubierto nuevos símbolos para el choque y el entrelazamiento de culturas».
Doris Lessing: «Esa narradora épica de la experiencia femenina que, con escepticismo, ardor y poder visionario, ha sometido a escrutinio a una civilización dividida».
Jean-Marie Gustave Le Clézio: «Escritor de nuevas desviaciones, aventuras poéticas y éxtasis sensual, explorador de una humanidad más allá y por debajo de la civilización reinante».
Herta Müller: «Quien, con la concentración de la poesía y la franqueza de la prosa, describe el paisaje de los desposeídos».photo
Mario Vargas Llosa: «Por su cartografía de las estructuras de poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, la rebelión y la derrota».
Tomas Tranströmer: «Porque a través de sus imágenes densas y translúcidas nos permite el acceso a la realidad».
Mo Yan: «Quien combina los cuentos populares, la historia y lo contemporáneo con un realismo alucinatorio».
Alice Munro: «Maestra del cuento corto contemporáneo».
Patrick Modiano: «Por el arte de la memoria con la que ha evocado los más inasibles destinos humanos y descubierto el mundo de la ocupación».
Svetlana Aleksiévich: «Por sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo».

¿Se han fijado? ¿Perciben un patrón común? Si leen los textos que he subrayado en negrita podrán observar que salvo extrañas excepciones el criterio más aludido para la valoración de una obra es su contenido político o, mejor dicho, su “función social”. A mí, personalmente, no me parece una incorreción, sino un mero gesto de hipocresía. Los Premios Nobel llevan décadas ensalzando el valor de aquellas personas que hacen “más habitable la extrañeza del mundo que nos rodea”, siempre desde un posicionamiento político muy concreto. ¿Debe darse el galardón literario por estas razones? Sí, ¿por qué no? Ahora, lo que nos debemos preguntar con la información que tenemos es qué valor real debemos otorgar al premio. ¡No os cortéis, abro la veda del #debatemilana!

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Comments

  1. Elimazulis@gmail.com says:

    Exelente comparación,saludos

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