‘Yo soy suicida’, de Tom King y Mikel Janín

Tom King sigue dando que hablar con su Batman. El ex agente de la CIA continúa su paso con el héroe de Gotham realizando un trabajo un tanto irregular, pero con números memorables. Si Yo soy Gotham no nos terminó de convencer del todo, con Yo soy suicida lo ha hecho con creces. Quizá la fórmula para disfrutar de su narrativa sea la de leer toda su etapa en conjunto y no dividida por sagas. Yo soy suicida es de lo mejor que uno se puede encontrar sobre el personaje: un cómic que reinventa, respeta y congratula toda la historia de Batman en el cómic. Y decimos toda porque así lo hace al integrar elementos clásicos de su mitología, así como los pilares de su historia de origen , batirlos, aderezarlos con tramas actuales y que todo fluya como la seda. Yo soy suicida nos trae no solo al héroe, también a Catwoman, Bane y al Psicopirata. Insisto, de lo mejor para leer ahora mismo sobre el encapotado.

La historia

Muy en relación con lo contando anteriormente, Batman se dispone a solucionar los problemas piscológicos de Gotham Girl. ¿Cuál es la idea que se le ocurre? Dar con el Psicopirata, huésped de lujo de Bane en Santa Prisca. Para abordar semejante tarea, Batman reúne a un grupo de delincuentes de lo más variopinto. ¿Hay expectativas de salir con vida? Muy poquitas. Un Escuadrón Suicida con logo de Batman confeccionado para la ocasión.

Reinventando el amor

La historia de Batman y Catwoman viene de muy lejos, pero han sido pocos o ninguno los que han conseguido establecer una narración tan redonda en torno a ambos personajes. La trama que plantea King no gira sobre ellos, pero termina haciéndolo para regalar una reinvención sobre la pareja al mismo tiempo que nos vuelve a contar, pero con aire fresco, el origen del héroe y la ladrona. De las viñetas más bonitas que se podrán encontrar sobre estos iconos DC.

El amor, la muerte, la culpa son ingredientes que envuelven ese sentimiento suicida que da nombre a la obra. Si quieren saber cuál es el significado solo tienen que dejarse llevar por estas páginas. Eso y ahondar en la mente de Batman.

Bane en la sombra

Bane siempre ha estado allí, aguardando el momento para volver a partir a Batman, como lo hiciera en los años 90. Su figura luce aterradora, imponente, sobre todo en manos de Mikel Janín, que lo retrata como un hombre inmenso, escondido entre las sombras de Santa Prisca. Que salga sin su traje, desnudo, como un habitante de las sombras, impacta. Tampoco consume la droga Veneno, por lo que, prácticamente, aquí le vamos a ver solo haciendo uso de su intelecto. Bajo la influencia del Piscopirata, Bane parece más dócil pero igual de letal.

El Psicopirata

Desde Crisis en Tierras Infinitas, este personaje se ha ganado un hueco en el corazón de muchos lectores. Luego vino su papel en Crisis Final, como también tuvo una influencia clave en aquellos extraordinarios números de Power Girl, en el que Geoff Johns intentaba poner orden a la historia editorial de la prima de Superman venida de otra tierra. Traer a este villano a la colección de Batman, capaz de controlar las emociones a su antojo, es una delicia. Espero que siga saliendo, porque se trata de uno de los personajes más peligrosos e interesantes. Algún guionista debería encargarse de explorarlo en profundidad.

Además, aquí aparecen otros personajes sin tanto renombre pero muy atractivos, como el experto luchador Tigre de Bronce o los llamativos amantes Punch y Jewelee, dos bufones muy pero que muy carismáticos e impredecibles. Espero que también salgan más a menudo por las páginas de Batman. No sé si tienen la fuerza suficiente como para protagonizar una serie, pero tienen gancho a raudales. El momento chicle es muy bueno.

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Yo soy suicida

Si a todo esto sumamos el extraordinario trabajo de Miquel Janín, el cómic es redondo. Hay viñetas que, entre la prosa de Tom King y el trabajo del dibujante español, quedarán en el recuerdo durante años. La lectura de página, el retrato de Batman, las páginas de acción. Nada parece que se le resista a esta bestia humana de la ilustración moderna. De verdad estamos ante un trabajo sin peros.

Yo soy suicida no pretende cambiar la historia de Batman, pero sí consigue establecer una manera ágil y elegante de entender al personaje. Un estilo para sentar escuela y servir como referencia para los guionistas que le sigan. Muchos escritores pueden estar atentos y aprender sobre cómo se debe escribir a Batman leyendo este arco, trayendo y respetando lo viejo, incorporando lo moderno y haciéndolo fluir. Una historia breve, que se resuelve en unos cuantos números, y que cualquier lector puede comprender sin requisitos previos. Emotivo, oscuro, romántico, vertiginoso y atrevido. Un 10.

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Comments

  1. marta gonzalez escudero says:

    Dice Walter Benjamin que la obra de arte, si lo es, logra apresar en sí un fragmento del mundo verdadero. Ahí lo dejo. Saludos

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