Abismos de pasión

¿Qué es el amor?

¿Es el mutuo compromiso entre dos personas cómplices, que comparten una química que trasciende los sentidos a nivel biológico y emocional? ¿Es la pasión, el deseo, el arrebato hondo que nos fuerza a cometer estupideces en nombre de lo más sagrado y con la eterna justificación de los sentimientos, aún a costa de dañar a los demás? ¿Está sujeto a circunstancias externas, o acaso todo puede superarse cuando dos personas se quieren?

¿Qué cabe tolerar en nombre del amor?

Son preguntas complejas, de difícil resolución, y en absoluto contradictorias. No existe una postura acertada o errónea ante esta cuestión, delante de una actitud en la vida que se sostiene básicamente por nuestra necesidad de ser amados, sí, pero también de amar. Hace unos doscientos años Emily Brontë lo comprendió perfectamente, e inauguró el género gótico con Cumbres borrascosas, tomando unas premisas que después nadie se atrevería a repetir.

CUMBRES BPRRASCOSAS

Ilustración de Francisca Aleñar

Sus protagonistas son poco menos que deseables. Ella es frágil, caprichosa, materialista, una niña mimada. Él es violento, rencoroso, primitivo, un ser vengativo. Personajes nada recomendables (ni empatizables) que no por ello resultan menos fascinantes, en sus inspiradas declaraciones de amor con las que no temen llevarse a nada ni a nadie por delante. Arruinan haciendas. Ocupan casas. Destruyen vidas. Todo, como decimos, en nombre de un sentimiento del que incluso muchos lectores podemos llegar a dudar de su autenticidad.

Dentro de este violento marco pasional surgen otras particularidades narrativas, como los saltos en el tiempo, el marco de perspectivas de un mismo hecho, los personajes débiles que se fingen fuertes, el establecimiento de unas reglas jerárquicas que impiden la culminación de un amor, la posterior trivialización de esas mismas reglas o las pasiones eternas y mundiales ceñidas en una oscura viña de nombre tenebroso. Estos ingredientes para una lectura única e irrepetible vienen aderezados con un contexto histórico y una mitología que después sublimarían (y destrozarían) sus adaptaciones cinematográficas y televisivas; una plasmación rica en vocabulario y construcciones gramaticales firmada por una de las plumas más icónicas del género y de su generación.

Con estas características surge ante nosotros este clásico de la Literatura del siglo XIX, para muchos la mejor novela de ese siglo, un texto que vertebrará uno de nuestros últimos análisis del año en La Milana Bonita.

Apuntadlo bien. Nuestra visita a Cumbres Borrascosas tendrá lugar el próximo domingo 8 de diciembre: ¡La Revolución ha comenzado!

Anuncios

Comments

  1. Por lo que he ido viendo (os conozco desde hace poco) no soléis comentar libros de escritoras (mujeres). Me parece interesante. Yo no soy feminista, pero me gusta reivindicar el papel de la mujer en la literatura que tan difícil lo ha tenido.
    Para la próxima temporada estaría bien incluir más autoras: Munro, O´Connor, Harper Lee (y su maravilloso Matar a un Ruiseñor), Wharton… Además de todas aquellas que escribieron con seudónimo.
    Tampoco estaría mal añadir una voz (y punto de vista) femenino al programa de radio…
    Pero bueno. No me quejo demasiado. Me encanta vuestro programa. Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: