¿Quién es el Santo de los Asesinos?

Y hemos llegado al apogeo de este mes del cómic en La Milana Bonita. Ya lo saben…todo tiene un final y nuestro especial ha concluído. Sin embargo, parece ser que son muchos los lectores y escuchantes que disfrutan de una buena historieta, por lo que a partir de la semana que viene tendremos una reseña semanal dedicada tanto a historias de superhéroes, monstruos, aventureros, clásicos del cómic, así como nuevas ediciones de material antiguo. Ya lo había anticipado en reseñas anteriores, así pues, ha llegado el momento de dedicar un capítulo más a esa fantástica obra que hiciera Garth Ennis en los turbios años 90: las desventuras de Jesse Custer en Predicador.

El presente volumen nos permite desgranar poco a poco las diferentes líneas argumentales de una serie antológica y, como tal, hoy podremos dedicarnos a descubrir a un personaje con un atractivo especial, ni más ni menos que El Santo de los Asesinos. La imagen del forajido reformado que se vuelve malvado, nos recuerda al magnífico William “Will” Munny, interpretado por Clint Eastwood en uno de sus mejores papeles en 1992. Podríamos calificar la historia como un spin-off, ese término tan empleado últimamente cuando se menciona una serie o película situada en una línea temporal anterior a la de la historia principal, que nos narra el pasado del vaquero que terminaría por aterrorizar el mismísimo Infierno. A través de cuatro capítulos que se leen casi compulsivamente, conoceremos quién era aquel misterioso pistolero.

Garth Ennis juega con el lector porque sabe que nuestra impaciencia juega a su favor, construyendo así el ascenso y la caída de uno los personajes más implacables que ha dado la historia del cómic moderno. Un relato escrito con todos los ingredientes del western más clásico termina deformándose, como el mismo protagonista, debido a la aparición de seres divinos que, a priori, no deberían pertenecer a este tipo de historias. Las balas dan paso a la venganza y la revancha al odio eterno. Historia Antigua contiene esta miniserie, el origen de Caraculo y Los chavalotes, los matones que atormentaron a Jesse durante su infancia y parte de la adolescencia. Estamos ante un volumen necesario para hacer un alto en el camino, reflexionar y hacer memoria sobre todo lo leído antes de iniciar la lectura de Predicador: Dixie Fried.

Mención aparte merece el apartado gráfico, un tanto descuidado en este volumen al perder el talento del siempre regular Steve Dillon, que sin ser el mejor dibujante, ha sabido imprimir su estilo a la serie y cuando falta se le extraña. La caracterización de Steve Pugh no termina de cuajar del todo y no será hasta la aparición del experimentado español Carlos Ezquerra cuando volvamos a disfrutar de El Santo de los Asesinos en su plenitud artística. Su trazo sucio se adhiere perfectamente a la composición de paisajes y seres infernales, una auténtica garantía. 

El quinto tomo, Dixie Fried, prosigue las andanzas de Jesse, Tulip y Cassidy, pero siguiendo la estela dejada en Historia Antigua. El guionista irlandés continúa en su afán de descubrir el pasado de cada uno de los integrantes del viaje, antes de seguir el camino que los plante cara a cara con Dios. El relato dedicado a Cass nos regala uno de esos pasajes que todos queríamos saber: ¿dónde estaba el vampiro antes de conocer a Jesse? Una historia repleta de giros que terminarán por convertir un relato protagonizado por vampiros en una auténtica parodia del género y la literatura victoriana. Sangre y Whisky nos cuenta el encuentro de Cass con Eccarius, un vampiro enamorado de la estética gótica ¿Por qué temen a la cruz? ¿solo pueden alimentarse de sangre? ¿son pálidos y visten con capas? Garth Ennis se burla de esto y mucho más en una historia divertidísima, donde incluso aprovecha para reírse abiertamente de Neil Gaiman y demás guionistas de la industria. Además, tendremos la ocasión de disfrutar de la participación de Caraculo en el viaje de Jesse. Sí…Caraculo, ese personaje deforme que apenas sabe pronunciar dos palabras seguidas sucumbirá al encanto de un representante musical ¿Se convertirá Caraculo en una estrella del rock? Nacido como una versión grotesca de Kurt Cobain, el joven maldito adquiere un renovado protagonismo en el devenir de ambos volúmenes.

Creo que no hay lugar para las dudas: irreverencia y humor negro impregnan cada viñeta de un cómic emblemático, donde hoy hemos destacado y descubierto la figura magnética de El Santo de los Asesinos. Próximamente, más y mejor.

¡A leer!

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