#DebateMilana: ¿Y el sector cultural no tiene nada que decir? Sobre la ausencia de discurso político entre las élites culturales

El jueves 9 de marzo hubo una Huelga General en Educación en España a la que estaban llamados alumnos, profesores y personal asociado a la comunidad educativa. Un día antes, 8 de marzo, se celebró el Día Internacional de la Mujer con la participación de millones de personas en manifestaciones y paros en todo el mundo. Ya ven que hemos tenido una semana movidita. Sin embargo, como suele ser habitual, las voces del mundo cultural (en un sentido amplio) han estado más bien ausentes. ¿Es esto bueno? ¿Es malo? ¿Qué pasa con estos profesionales, no tienen nada que decir?

Portada de Hora de España, una revista “al servicio de la causa popular”

Este es un tema manido, pero no por ello deja de ser interesante o actual. Son muchos los intelectuales (a título personal o en movimientos) que ante una situación excepcional decidieron posicionarse políticamente. Lejos queda ya la Alianza de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura, fundada en España en los comienzos de la Guerra Civil. Lejos queda también aquel “¡No a la Guerra de Irak!”, última movilización con una representación nutrida del sector cultural. Por esta razón, somos muchos los que aún miramos con nostalgia (fingida porque sabemos que antaño tampoco se dio) aquellos tiempos en los que cultura, educación e investigación eran la vanguardia de la intelectualidad. Por desgracia, en el siglo XXI hemos cedido ese papel pensante al periodismo y a la política fruto de las necesidades que tiene una sociedad posmoderna hiperconectada en tiempo real. ¡Una pena!

Dicho esto, conviene matizar varias cosas. En primer lugar, me gustaría señalar que en esta entrada no abogo por la creación de una cultura politizada. Es decir, no considero que sea necesario que haya un boom de novelas críticas políticamente con los tiempos que vivimos y viviremos (aunque, por cierto, lo está habiendo y no está nada mal). Considero que es muy importante separar en este sentido obra y autor, ya que esa fusión malintencionada es la que nos ha llevado a que exista una apolitización del arte. Os pongo un ejemplo: Vargas Llosa me parece un cretino (políticamente hablando), ahora bien, reconozco que su trabajo como escritor y crítico literario tiene mucha valía.

En segundo lugar, tampoco cuestiono que haya muchas personas del mundo de la cultura (escritores, directores, actores, pintores…) que a titulo personal militen activamente en diferentes movimientos sociales. Soy consciente de que no son pocos los que están constantemente involucrados en diferentes luchas por los derechos sociales. Mi pregunta más bien va dirigida a la ausencia de un discurso político como colectivo. Ya sé que todo el mundo es libre de opinar lo que quiera. No lo niego. Pero no podemos dejar que un pensamiento tan simplista como este nos haga olvidarnos de nuestras responsabilidades sociales, es decir, para y con la sociedad en la que habitamos.

Si queréis ya hablamos otro día de la nula actividad reivindicativa por parte del sector contra los recortes sistemáticos que les afectan directamente (véase, el IVA o la disminución de ayudas para promocionar la cultura). Pienso que si desarrollo también esto alguno lo podría interpretar como un ataque. ¡Nada más lejos de mi intención!

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Comments

  1. Buenas, Víctor. No estoy yo tan segura de esa conveniencia o deber social. La verdad, no. Me parece muy respetable el que, a pesar de ser un intelectual reconocido y constatado, seas libre, faltaría!, de manifestarte y o posicionarte respecto a cualquier asunto sociopolítico. Lo que pasa, según mi impresión, es que hoy día está muy valorado y estimada la actividad política. Es como aquello de ir a votar, que , a pesar de ser un derecho, no un deber, está muy mal vista la abstención. O el no asistir a las manifestaciones varias , … En fin, cada uno, independientemente de su posición en el escalafón cultural de su país, es muy libre de hacer o inhibirse al respecto. Más bien, al contrario, quizás por saberse muy influyente a nivel opinión pública, estimaría como positivo la cautela. No sé. Eso pienso. Saludos desde el sur desde donde somos muchos los que les seguimos. Gracias.

    • Buenas, Isa. Como tú bien dices, individualmente cada cual es libre de hacer y pensar lo que quiera. Ahora bien, ¿dónde dejamos al colectivo? No todo pueden ser personas aisladas ejerciendo su infinita libertad, también debe haber algo “social”, algo que nos movilice más allá de nuestros propios intereses. Yo no digo qué pensamiento ni qué tendencia debe ser aquello que nos lleve a actuar (llamémoslo, por ejemplo, ecologismo o, quizás, multiculturalidad o pacifismo). Da igual la causa, no todo tiene que ser una cuestión binaria. Lo que está claro es que el sector cultural (como colectivo) ha dejado de lado su responsabilidad (social) como vanguardia del pensamiento crítico. Y si no tenemos un pensamiento crítico capaz de poner en entredicho el dogmatismo de la cultura de masas, estaremos abocados a una sociedad completamente alienada repleta de individuos que ejercen su infinita libertad de pensamiento y acción.

      Un fuerte abrazo

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