Las series de televisión como reflejos de los miedos del mundo

Un hombre está frente a un hermoso escritorio. Viste un traje impecable de dos piezas. Corbata azul marino y en la solapa de la americana un pin con la bandera de los Estados Unidos. Sus nudillos se posan sobre la mesa mientras su mirada, arrogante y sobre todo desafiante, se dirige a la cámara: “El invierno se acerca”. Alguien llama a la puerta del despacho. Es su secretario que discretamente le pasa un pequeño trozo de papel blanco doblado por la mitad. Lo lee. “Con que se estaban tomando un descanso…”.

Si han captado todas las referencias escondidas en el párrafo anterior (House of Cards, Juego de tronos y Friends), entonces devorarán el ensayo de Dominique Moïsi publicado por Errata Naturae titulado Geopolítica de las series o el triunfo global del miedo. Podrán estar más o menos de acuerdo con las tesis expuestas por este académico francés, pero seguramente disfruten con el análisis, en clave alegórica, de algunas de sus series preferidas.

Si, en cambio, no están dentro de ese cada vez más numeroso grupo de los seriéfilos, puede que la portada en la que aparecen Frank Underwood (House of Cards) y Cersei Lannister(Juego de tronos) les eche para atrás. “Esto no es para mí”, pensarán. Pues están equivocados porque, pese a todo lo que he comentado, Geopolítica de las series… no es exactamente un libro para los amantes de los seriales en la pequeña pantalla. Es una propuesta mucho más compleja.

Dice Moïsi en su prefacio: “En la era de la globalización, las series de televisión se han convertido en un referente cultural (si no el único), incluso imprescindible, para quien se dedique a analizar las emociones del mundo” (p. 10). En esta frase se esconde la tesis y el objetivo del libro: gracias al estudio de las series se puede comprender la geopolítica de las emociones a nivel global. Se trata, por tanto, de un ensayo que podríamos enmarcar dentro de los estudios culturales, la narratología y, por supuesto, la antropología. Una propuesta ensayística refrescante sobre la cultura de masas, porque se construye de abajo (consumo masivo) arriba (repercusiones políticas) cuando lo habitual es que se haga a la inversa (mediante la institucionalización del canon).

La firma de Moïsi seguramente no sea conocida por el gran público, pero se debe apuntar que este catedrático de Geopolítica de Collège d’Europe no es la primera vez que trabaja en el complejo campo de las emociones, las cuales para él son la gasolina del motor que empuja el mundo. Es más, se puede decir que este ensayo publicado recientemente por Errata Naturae es la aplicación práctica de otro titulado años atrás titulado La geopolítica de las emociones (Editorial Normal, 2010).

Así pues, el teórico construye un sólido análisis sobre las series en dos direcciones: por un lado, toma las series como reflejos de las emociones globales; por otro, considera que las series son también una fuente creadora de emociones en las sociedades globalizadas y cortadas bajo el mismo patrón del consumismo masivo. Explica al respecto el autor: “La realidad geopolítica se introduce directamente en la serie, mientras la serie no hace más que, en teoría, inspirarse en dicha realidad para recrearla. ¿Dónde empieza y dónde termina la ficción, dónde empieza y dónde termina la realidad?” (p.15).

Juego de tronos, Downton Abbey, Homeland, House of Cards, Occupied y Balance of power son las series en las que cimenta su investigación. Un análisis en el que Moïsi no investigó sobre el miedo de forma sistemática, pero el cual se le presentó en todas las series analizadas (p. 188). ¿Cómo debemos interpretar esto como sociedad? ¿Estamos en la época del miedo? Es difícil dar una respuesta cerrada a estas cuestiones. Para Dominique Moïsi vivimos rodeados de narraciones construidas en torno al miedo (hay un triunfo global del miedo patente en las series), pero esto no implica que la sociedad sea miedosa. Es un riesgo cierto que en algún momento podamos caer en la paranoia, en el relato maniqueo y bipolar para interpretar la realidad, pero no es inevitable. Al menos eso pensaba este catedrático francés a finales de 2015 (que es cuando escribió este libro), me gustaría saber qué opina después de la victoria de Donald Trump en las presidenciales norteamericanas del pasado año. ¿Miedo?

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