Reseña de 'La banda de los Sacco', de Andrea Camilleri: un western mafioso

Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que Andrea Camilleri es capaz de engatusar a todo tipo de lectores. Y lo hace, además, con un derroche de talento, un talento extremista que es capaz de pasar de la complejidad más extravagante a la más brillante sencillez. Todo ello conlleva que cada novela es una sorpresa, una nueva aventura, como cuando abres un regalo ansioso por saber qué hay en su interior. Porque mucho se ha hablado de Camilleri y su comisario Montalbano (un personaje que, para más inri, es un homenaje al gran Manuel Vázquez Montalbán). No obstante, para disfrutar al completo de las capacidades del siciliano, es imprescindible acudir a todas aquellas obras fuera de la mencionada serie.

Lo hicimos no hace mucho con la reseña de La ópera de Vigàta, una novela repleta de ese humor tan característico de Camilleri. Pero la lista es, cuanto menos, digna de mención: entre las obras del escritor encontramos novelas de humor (El hijo del emperador, una sátira contra las dictaduras), novelas históricas (como La revolución de la luna, que nos traslada al Palermo del siglo XVII) o incluso una trilogía mitológica (conformada por El beso de la sirena, El guardabarrera La joven del cascabel). Por supuesto, en el terreno de la novela negra es en el que mejor se ha movido. De hecho, este mismo 21 de enero sale a la venta Km 123 (Ediciones Destino), nada menos que el último thriller que vio publicado en vida el escritor. Y como no hay mejor homenaje para un autor que leerlo, en La Milana nos hemos planteado un particular homenaje revisitando su legado, uno capaz de remover todas las emociones posibles.

Hoy es el turno de La banda de los Sacco (Ediciones Destino), novela que nos traslada a la Sicilia de principios del siglo XX, años en los que la Mafia comenzaba a obtener un poder y una influencia imposible de frenar por las autoridades. De esta forma, Camilleri nos traslada al campo del sur de Italia, y es capaz de hacernos sentir el clima mediterráneo en apenas unas líneas, en este caso haciendo uso de esa sutileza y precisión que caracteriza a su pluma cuando así se lo propone. En esta región es en la que Luigi Sacco se asienta para formar una familia, y poco a poco, comenzando como un jornalero más al servicio de los terratenientes y sin parar de trabajar, acabará contando con su propio terreno y unos hijos que le ayudarán a trabajarlo. Honrados, trabajadores y de ideas socialistas, nadie tiene nada en contra de los Sacco. Pero su buen hacer llegará pronto a oídos de la mafia de la localidad, que no tardará en exigirles los correspondientes pagos si no quieren ningún tipo de problema.

Pero ni Luigi Sacco ni sus hijos aceptarán jamás las exigencias y amenazas de los mafiosos, aunque en ello tengan que poner la vida. Conscientes de que los carabineros nada pueden hacer, los Sacco tendrán que defenderse ellos mismos, con todo lo que ello implica. Así, Camilleri nos va narrando los diferentes encontronazos con los mafiosos, con episodios de lo más trágicos, repasando de manera cronológica los diferentes acontecimientos. El asunto se va agravando hasta el punto de que tendrán que defenderse también de vecinos vendidos, autoridades y montajes y acosos de todo tipo. Pero si hay algo inquebrantable es el ánimo de los Sacco. Tal es así que hasta habrá momentos en los que nadie se atreve a ocupar el cargo de capo mafioso de la localidad. Cabe destacar que la acción se desarrolla como si de un western se tratase, enfrentamientos a caballo incluidos y un gran protagonismo del escenario rural. 

Poco a poco, y a medida que se agrava el choque entre los mafiosos y la familia, Camilleri nos adereza la acción con el trasfondo histórico y político de la región, desde el reclutamiento de los hermanos Sacco para combatir en la Primera Guerra Mundial o el ascenso del fascismo. Sorprende la capacidad del autor de embelesarnos con una trama de corte clásico al más puro estilo Far West americano mientras nos retrata la idiosincrasia de la región y sus circunstancias. Todo ello con una sencillez que abruma, sin descripciones rebuscadas ni reflexiones complejas. Parece, en cambio, que el autor te está contando la historia mientras os echáis una cervecita en un bar de la zona. Así es como nos cuenta la llegada del fascismo a Italia y la particular forma de los de Mussolini de enfrentarse a la Mafia. Ahora bien, si hay algo a lo que temen más estas dos particulares facciones, eso es a los socialistas, y los Sacco tienen fama de ello… Os podéis imaginar como se complica una historia que, como explica el propio autor, es absolutamente auténtica, y pudo escribirla gracias a que “Giovanni Sacco, uno de los seis hijos de Girolamo, me ha invitado a contar las vicisitudes de su familia”.

A Camilleri no le hace falta llegar a las 200 páginas para deslumbrarnos con una trama tan compleja como bien contada, que se lee de una sentada (literalmente). Sorprende, aunque ahora mismo hablo de memoria, que nadie haya llevado esta historia a la gran pantalla, pues por momentos tiene escenas dignas de John Ford, además de un argumento con el que el siciliano ha querido explicar “cómo la mafia no solo mata, sino que, allí donde el estado está ausente, también condiciona y trastorna irreparablemente la vida de las personas”. 

También porque ahora hay quien sostiene que, si en la época de la marcha sobre Roma todos los socialistas hubieran actuado como están haciendo ahora los Sacco, el fascismo nunca habría alcanzado el poder.

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