‘Hacia rutas salvajes’, de Jon Krakauer

Hacia rutas salvajes marcó a una generación de lectores y aún lo sigue haciendo. La vida de Alex Supertramp es una historia que atrapa, que te sacude y vuelve a sentarte, solo para darte el impulso suficiente para que salgas de la comodidad de tu casa; sí, como si fueras un hobbit, y te lanzaras a la aventura más insospechada. No importa lo que elijas hacer o el tiempo que dure el viaje, lo único relevante es que te levantes del sofá y salgas a la calle. Algo así nos dice Supertramp con su historia, aunque eso solo sería rascar la punta del iceberg, porque sus aventuras esconden mucho, muchísimo más.

Jon Krakauer, periodista y escritor, es el responsable de traer este libro que nos narra la vida de Chris McCandless. Este joven norteamericano fue un chaval todoterreno, que abandonó las convenciones de la vida en sociedad para vivir bajo las leyes de la naturaleza indómita, aunque antes de llegar a ese punto vivió de muchas maneras alternativas. Hacia rutas salvajes es uno de los grandes clásicos de la literatura de viajes, además de una maravillosa película. Sean Penn dirige el film con un acierto encomiable, sumado al arte musical de Eddie Vedder, estamos hablando de un clásico del cine en letras mayúsculas.

La historia de Chris McCandless

Chris McCandless, veinticuatro años, titulado universitario, solitario, rebelde, inteligente y… así podríamos seguir, enumerando características de un chico que dejó una profunda huella en cada sitio por el que estuvo durante su peregrinaje. Chris regaló todo su dinero, dejó su coche y partió al encuentro del viaje definitivo sin avisarle a nadie de su entorno. Fue buscado por su familia, pero no dieron con él hasta el fatídico desenlace que ya conocemos.

Durante la lectura de Hacia rutas salvajes hay pasajes sumamente interesantes, especialmente aquellos en los que podemos conocer las inquietudes culturales del protagonista: Jack London y Boris Pasternak desfilan delante de nuestros ojos, junto a un selecto grupos de aventureros que, como Alex Supertramp, decidieron dejar la vida del mundo civilizado. Quizá esta parte sea la más farragosa pero, no por ello, menos interesante de todo el reportaje. Lo cierto es que el conjunto se disfruta el doble y permite que, como lectores, tengamos una construcción más completa de las motivaciones de Chris y todo su entorno. Para muchos, Alex fue un demente, para otros un icono de la cultura viajera moderna.

«No eches raíces, no te establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada… No necesitas tener a alguien contigo para traer una nueva luz a tu vida. Está ahí fuera, sencillamente.»

Magic Bus

Cuando Chris llega a Alaska comienza la aventura real y también empiezan un montón de problemas. El archiconocido autobús que se termina convirtiendo en su casa no tardó en establecerse como uno de los emblemas del personaje, potenciado, sobre todo, por la adaptación cinematográfica de su historia. El autobús abandonado data de 1963, cuando se utilizaban varios para transportar trabajadores de la zona. Uno de ellos quedó como una especie de refugio para exploradores y Chris lo encontró.

A lo largo de su historia, el joven aventurero nos brinda muchas enseñanzas, experiencias y personajes, pero, por encima de todo, nos regala parte de su impulso viajero, su visión altruista y desinteresada y su gran respeto por la naturaleza. Como los grandes personajes de la historia, Alex Supertramp, también tiene controversias y no son pocas las voces que, todavía, critican su viaje, su mala preparación y su atrevimiento. Otros, sin embargo, preferimos quedarnos con el lado positivo de sus aventuras y aun, por encima de todo, con su capacidad motivacional para que; sí, a ti te lo digo amigo lector, te levantes del sofá.

Aquí les dejamos con algunas noticias recientes relacionadas con Alex Supertramp:

Retiran el Magic Bus

Una pareja de catalanes hace el viaje de Alex

Si quieren saber de dónde viene lo de Alex Supertramp solo tienen que leer el libro de Jon Krakauer o acercarse a la película de Sean Penn.

Comments

  1. Diego García A. says:

    Leí “Everest” (Into the thin air), de Krakauer. El tema de ese reportaje lo conozco bien. Krakauer es buen periodista y escribe muy bien. Pero lo que le diferencia es su olfato para encontrar temas con fuerte tirón entre los lectores potenciales, cuestión que también sucede con “Hacia rutas salvajes”
    Un artista de la gestión de la comunicación, pues.

  2. Ignacio Pillonetto says:

    Gracias por tu comentario Diego :). Lo cierto es que el libro, acá conocido como ‘Mal de altura’, es otro de sus grandes trabajos, coincido, pero ‘Hacia rutas salvajes’ tiene algo especial. Particularmente me quedo con los libros en los que enfrenta al hombre contra la naturaleza, al más puro estilo Jack London. Creo que estos dos se llevan el premio. ¡Un saludo!

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