Razones para no leer ‘Dios vuelve en una Harley’

Hace tiempo leí un fantástico artículo de Héctor Abad Faciolince en el que se preguntaba por qué pese a ser tan malo Paulo Coelho seguía cosechando un gigantesco éxito editorial. Las líneas escritas por el autor de El olvido que seremos carecen de resentimiento, no están promovidas por la envidia de quien vende y venderá más que él siempre, sino que más bien son una brillante reflexión crítica sobre el negocio editorial. Un genial punto de partida para analizar el complejo mundo de los libros superventas.

Es fácil, cuando se hace un estudio sobre un autor o una obra de este tipo, caer en la pedantería y en el esnobismo al confundir los términos del debate. Hay quienes tratan de simplificar todo y pretenden establecer diferencias entre “alta literatura” y “baja literatura”, sin embargo tras estos extraños fenómenos literarios hay mucho más. Por esta razón, buscar una serie de argumentos para aconsejar a alguien que no lea Dios vuelve en una Harley de Joan Brady es más complejo de lo que parece. Es fácil dar una respuesta simplona y decir sin más que es un “bodrio”. Mucho más enriquecedor para el eterno debate del canon literario es establecer qué es lo que le hace despreciable a un libro para cualquier lector.

índice
Dios vuelve en una Harley cuenta un pequeño fragmento de la telenovela que es la vida de Christine. La historia, narrada en una primera persona muy directa y personalista, recoge las reflexiones e impresiones que tiene esta enfermera de mediana a edad tras volver a su ciudad natal, Nueva Jersey, siete años después. Por lo que cuenta, cuando se marchó lo hizo por una ruptura con un joven médico llamado Michael Stein, quien tenía fobia al compromiso (no podía ser de otra manera). Pues bien, al regresar a su antiguo hospital tras recuperar su trabajo Christine se encuentra de nuevo con su viejo amor, quien más de un lustro después es padre de una feliz familia. La enfermera vuelve a sufrir una depresión y, en una noche de alcohol y desmemoria, tiene una pequeña “aparición”. Se trata de un hombre de mediana edad muy atractivo que monta en una hermosa Harley y que tendrá como objetivo enseñar a Christine a disfrutar de nuevo de la vida (guiño, guiño).

A medio camino entre los libros de autoayuda y la narrativa simbólica, la novela tiene un estilo muy repetitivo y explicativo (algo que en ciertos libros se agradece para no perder la esencia de la trama, pero que en este caso con la enorme sencillez del argumento resulta cansino). Joan Brady, quien se hizo de oro con esta novelita, explotó hasta la saciedad la idea de un mesías cercano capaz de comprender y responder a las plegarias de una mujer “sencilla y normal” como Christine.

Al margen de las creencias de cada uno, lo que está claro es que Dios vuelve en una Harley supone una enorme simplificación de la cosmología cristiana (tanto que en ciertos momentos puede llegar a resultar hiriente para los adscritos a esta fe). Algo similar ocurre con la idea de mujer que propone Brady. Completamente dependiente de su faceta emocional, la protagonista va dando tumbos durante todo el libro por su inseguridad y su subyugación ante la figura masculina. Ambas ideas quedan reflejadas en uno de los fragmentos claves de la historia, cuando el Jesús motero se aparece a una Christine ebria.

 Me apresuré a recordarme lo que había decidido sobre los hombres apenas veinte minutos antes, en aquel bar al otro lado de la calle, y me reprendí cumplidamente a mí misma. Ya estoy otra vez, pensé, demasiado romántica para mi propio provecho. Siempre concediendo demasiado crédito a los hombres antes de que hagan algo para merecerlo. No aprenderé nunca.
-Sí que aprenderás.
Las palabras llegaron flotando por el aire pegajoso desde su dirección, en tono suave y amable. Pese a lo inesperado de la voz, no me sorprendió. Pero bien mirado, tendría que haberme sorprendido. Aquello sólo lo había pensado, estaba segura de que no lo había dicho en voz alta. ¿Cómo era posible que él me hubiera oído y por qué me había contestado? Quizá, sencillamente, él estuviera a su vez pensando en voz alta, sin pretender en ningún momento que sus palabras se oyeran. Seguro, de eso se trataba. No era más que una coincidencia un tanto peregrina. La suave voz flotó otra vez en el aire cálido de la noche.
-¿No sabes que no existen las coincidencias ni nada por el estilo? -preguntó-. Todo lo que sucede, por insignificante que sea, forma parte del fluir universal.
Aquello ya era demasiado.
-¿Quién eres tú? -insistí en saber, a la vez que captaba una insinuación de su hermosa dentadura blanca a través de su sonrisa.
-No tengas miedo -murmuró con exquisita cortesía.
-No me asustas -le respondí con un pelín de excesiva confianza para alguien que seguía de rodillas después del tropezón anterior.
No dijo nada. No le hacía falta. Se limitó a ofrecerme la mano derecha y esperó pacientemente a que yo descendiera las escaleras para tomarla. ¿Yo estrecharle la mano? ¿Estaba chalado? ¿Acaso parecía tan estúpida? Era evidente que este individuo tenía mucho que aprender sobre las mujeres.
-Por favor -dijo, con el tono de voz preciso y la mezcla adecuada de amabilidad y dulzura en el rostro.
Definitivamente, el tipo tenía muy poco que aprender sobre las mujeres.

6_20121216ZHQDcO

Perpetúa los roles de género, prácticamente insulta a la religión, el estilo es tan simple que cansa en sus escasas páginas, los personajes son planos… Entonces, ¿por qué ha tenido tanto éxito? Puede parecer una simpleza, pero creo que el título (muy sugerente) puede ser una parte importante de la fórmula secreta. Por otro lado, la extensión (muy breve) en este caso creo que también es un acierto. Una novela no tiene porque ser corta para triunfar (mirad Millennium o Crespúsculo), pero con Dios vuelve en una Harley sí que es un componente decisivo, ya que este estilo en una obra más larga desvelaría tan claramente sus costuras que la haría completamente insoportable.

Con todo, hay algo más detrás de los millones de ventas de este libro. Puede que la novela de Joan Brady sea tan atractiva en un momento histórico como este, porque ofrece un reflejo edulcorado de la realidad que vive la supuesta clase media. A su vez, plantea una filosofía determinista (en el que las voluntades humanas se supeditan a las divinas), eso sí, con el halo de esperanza que implica la fe. Camufla de esta forma ideas completamente anacrónicas y las actualiza con otro estereotipo, el del motero. Por todas estas razones, yo no aconsejaría a nadie leer esta novela. Porque además de ser mala, es casi tan perjudicial como esos medios de comunicación cargados de mentiras, que encima te miran por encima del hombro de la verdad.

Anuncios

Comments

  1. que ignorante sono ese comentario, que por el simple echo de que a el no le gusto ya lo considera malo el libro, cada quien tiene un punto de vista distinto y si eres un lector o escritor deberias saber que cada quien lee lo que le gusta y le parece bueno dependiendo de lo que le atrae en la literatua..

    • Paola Quintero says:

      tus argumentos se asemejan a una envidia x el éxito de esta novela. Acaso no sabes que todo está en tu mente? acaso no sabes cual es el camino a la felicidad?. Yo me identifiqué con su argumento y le saco el gusto que deseo. Me gustaría saber que estilo de vida es la tuya o mejor no creo que no es muy interesante

  2. hola

  3. Tus argumentos son tan planos “como el libro” que criticas tienes buena idea pero mal planteamiento.

  4. A mí me gustan mucho los libros de Joan Brady. Creo que tenés demasiados prejuicios contra los best sellers. Si se venden mucho, será porque a la gente le gustan.

  5. Este libro es porno para mujeres. Y es excelente para eso. La historia es sencilla, pero no simplista. Esta novela habría sido un éxito hace 200 años precisamente por mostrar la simpleza que debieran tener las relaciones humanas. Algo que en nuestros días está desaparecido por esta sociedad plagada de consumismo y que exalta la ideología de género. Evidentemente que el crítico está bastante sumergido en esta época, era de esperarse que este libro no le gustara.

  6. Estrella perez says:

    Demasiada dureza en la crítica; un libro “perjudicial” incluso. Parece haber cierta rabia por los grandes éxitos; si algo nos gusta o disgusta lo podemos expresar de una manera en la que no parezca que leer el libro nos llevará a la mala vida. Quizás un sentimiento antirreligioso? Tengo la sensación de que la crítica engloba algo más que el libro en si mismo.

  7. no ess insulto en lo absoluto a religion me parecio un buen argumento y diferente es una excelente novela. Me parece que tu critica no tiene sentido.

  8. soy una persona que escazamente lee como antes, este libro llego a mi por casualiadad en un estanquillo de libros en una ciudad que visitaba, agobiado por un divorcio, problemas laborales, me parecio PERFECTO…..no soy cristiano ni catolico he incluso podria decir ke pagano (jajaja) pero estas razones para NO leer este libro me parecen una desesperada manera dedecirque perteneces a ese circulo de ALTA LITERATURA, la verdad cualquier lectura es valiosa y si te brinda el saber que necesitamos mas y no el que los demas creen…… o no joe?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: