Frankenstein y los monstruos victorianos

Hoy continuamos recuperando libros y programas del pasado, que no son pocos. Después del inicio de la esperada Sexta Temporada de La Milana Bonita con el análisis de Las ratas y la lectura de Novela de ajedrez, de Stefan Zweig, nos toca viajar en nuestra particular máquina del tiempo para disfrutar de uno de los personajes más emblemáticos de la literatura y el cine, ¿a quién me estoy refiriendo? nada más y nada menos que a la criatura de Frankenstein. Desde que Mary Shelley creó Frankenstein o el Moderno Prometeo en el  verano de 1816, aquel ser de dimensiones grotescas se ha convertido en parte de nuestro universo simbólico como un elemento más de nuestra cultura de masas. La novela publicada en 1818 pertenece al género  del Romanticismo y ha servido como base para crear un entramado mitológico en el mundo del cine gracias a las diferentes versiones que se han hecho del personaje y a la multiplicidad de temas abordados, como son el origen de la vida, la ciencia y la ambición humana. Centenares de películas, novelas o recreaciones han intentado representar lo que paradójicamente para su creador,Víctor Frankenstein, no podía ser articulado en palabras: lo monstruoso.

Portada de Frankenstein

Las criaturas fantásticas no son ninguna novedad para los miembros y escuchantes de La Milana Bonita y menos si nos centramos en la ingente producción de seres sobrenaturales proveniente de la época victoriana. La Gran Bretaña del siglo XIX, la Inglaterra de Sherlock Holmes, Charles Dickens, Lord Byron, la Reina Victoria y el más poderoso imperio de la época convirtió no solo a la ciudad de Londres en el centro mundial sino también en el punto de reunión de todo tipo de criaturas y monstruos. Una época que marcaría el apogeo de la revolución industrial y del imperio británico, donde la sociedad estaba exacerbada de moralismos y disciplina, con rígidos prejuicios y severas interdicciones. La dualidad de estos valores radicaban en un puritanismo basado en una estructura de poder patriarcal, el afán de trabajo, la extrema importancia de la moral, los deberes de la fe y el descanso dominical. Estos valores ofrecían un agudo contraste entre los mundos ordenados y un  submundo atestado; de la aparición de las normas modernas del sexo y las relaciones carnales, y de los poderosos discursos de la ley, que la ciencia y la medicina contribuyeron a establecer. El caldo de cultivo perfecto para la aparición de bestias infernales y modernos prometeos.

http://www.ivoox.com/frankenstein-mary-shelley_md_580748_wp_1.mp3″

Descarga el programa acá

El monstruo gótico, el engendro victoriano se compuso a sí mismo como una criatura dual, fruto de la represión moral de la época que daba rienda suelta a los instintos más bajos y prohibidos del ser humano. La muerte y la perversión del cuerpo se configuraron como los elementos perfectos para personificar las inseguridades y demonios personales de escritores como Oscar Wilde o Bram Stoker, que no hacían más que manifestar la miseria del hombre. Drácula, la Criatura, Mr.Hyde incluso Dorian Gray respondieron a esta idea penetrando en nuestro sustrato cultural más profundo. Por eso, los monstruos nunca pasarán de moda, porque forman parte del entramado intelectual humano y por ello, pese a las constantes transformaciones, su significado permanece, y permanecerá, intacto.

“¡Maldito creador! ¿Por qué me hiciste vivir? ¿Por qué no perdí en aquel momento la llama de la existencia que tan imprudentemente encendiste?”

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