Sensualidad y gotas de sangre

“También fui ella, la amante del primer hombre y la madre de los súcubos. Pero todo tiene un comienzo y el mío lo tuvo cuando nació Eva, la maldita Eva. Tras su creación los celos y la envidia corrompieron mi cuerpo y mi mente porque finalmente ella sería la encargada de extender por toda la vasta tierra la raza de los hombres”. Algo así debería haber sentido Lilith ante la inminente llegada de Eva, colmada de los atributos necesarios para satisfacer a Adán. Mientras que una nacía con el propósito de engendrar los hijos del Mensajero de Dios, Lilith sería relegada a una vida sumida en la oscuridad, rodeada de mil demonios y alejada del Jardín del Edén. Muchos han querido ver en la figura de Lilith un estandarte ideal para la simbología feminista, mientras que otros han preferido encontrar en ella el origen de la primera vampiresa gracias a su conexión con la nocturnidad y su conocido poderío sexual…

Y si la tradición hebrea y el folclore popular ya fantaseaban con vampiros y mujeres monstruosas, la literatura no podía quedarse atrás. Ejemplos hay cientos ¿pero quién había sido el primero? Hay que remontarse hasta 1872 para encontrar la fecha en la que el escritor Sheridan Le Fanu daría vida al que sería su personaje más conocido: la vampiresa Carmilla, una criatura nacida en lo profundo de la noche para aterrorizar y seducir a todos los lectores del mundo. Para conocer su historia deberemos viajar hasta la recóndita Estiria donde Laura, la joven narradora, se pasea por los recovecos de un antiguo castillo junto a su anciano padre y un grupo de sirvientes. La mujer vampiro acosará a Laura desde su infancia, a través de los sueños, hasta el momento en que se convertirá en una mujer. Entonces, una noche tras dormirse en los brazos de Carmilla, Laura despertará sobresaltada al sentir que dos agujas se clavan en su pecho…

Portada de Carmilla, de la editorial Nostromo

Con el tiempo Carmilla pasaría a convertirse por derecho propio en un clásico de la literatura gótica. La gran importancia que albergan sus páginas se encuentra en que el protagonismo de este relato fantástico lo capitalicen dos personajes femeninos, más aún si tenemos en cuenta que uno de ellos sería clave para la definición de un género, pero también de un importantísimo arquetipo cultural. La sensualidad y el terror con el  que Sheridan Le Fanu concibe a la primera vampiresa en plena época victoriana se convierten en excusas más que suficientes para que desde La Milana Bonita hayamos decidido dedicar un programa al análisis no solo de la novela sino de todo el entramado cultural existente en torno a la mujer vampiro. 

¿Te lo vas a perder?

¡La revolución ha comenzado!

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