Literatura sucia en vena

BU-KOWS-KI. No era el único ni tampoco el mejor, pero algo en su estilo conseguía que millones de lectores en todo el mundo sintieran una empatía fuera de lo común hacia un escritor caracterizado por su descarnado modo de ver el mundo. Pero Charles Bukowski era más que todo eso, una personalidad arrolladora fruto del descarrilamiento en el que se había convertido su propia vida. Borracho, mujeriego, holgazán y adicto a la escritura, el autor de apellido polaco pero ascendencia alemana se enfrentó a la vida para sucumbir a lo más bajo del escalafón social y emerger como un escritor de culto a los cuarenta y nueve años. El lenguaje sucio y la verdad prohibida, la poesía y el alcohol se erigieron en los consortes para una generación que buscaba en la rebeldía sin filtros la excusa perfecta para desahogarse. Charles escribía sobre sexo, mendigos, ludópatas y toda clase de calaña. La crítica le atacó y alabó a partes iguales y mientras algunos concebían su obra como un homenaje a la literatura barata que le vio nacer, otros afirmaban tajantemente que su estilo poco o nada había aportado a la literatura. Al margen de posibles debates, lo que sí nos queda claro a quienes le hemos leído es que estamos ante un escritor que supo plasmar como ninguno las debilidades y las inmundicias del hombre. Sus influencias ya las conocemos: John Fante, Céline y Ernest Hemingway, entre otros, pero Hank supo crear algo nuevo, indecente y creativo. Provocador y reflexivo, gamberro pero inteligente. BU-KOW-SI.

Pulp, de Charles Bukowski

Ya han pasado varios años desde que empezamos esta aventura radiofónica, iniciada con el atrevido análisis de La Metamorfosis, nuestra ración anual de Delibes o clasicasos como 1984. Tratar a un autor como Bukowski tenía sus riesgos, ¡pero nos atrevimos!. En el transcurso descubrimos una novela divertidísima y fácil de leer, publicada en 1994, antes de su muerte ese mismo año. ¿La novela? Ni más ni menos que Pulp, un relato en el que ya no estaría el querido Herny Chinaski, pero sí un detective de mala muerte llamado Nick Belane, obsesionado con dar caza al escritor francés Céline. Una historia que servía como homenaje a la literatura pulp, pero que también permitiría conocer la incursión de un escritor como Bukowski en otros géneros como la ciencia ficción y la fantasía. 

Escucha nuestro programa sobre Pulp acá

Un lector novato puede descubrir el mundo de Charles Bukowski a través de Pulp, aunque quizás sea más recomendable primero darse un paseo por su extenso mundo poético y adentrarse poco a poco en sus relatos con La máquina de follar o con Cartero, su primera novela. Leer a Hank es una experiencia inolvidable, muchísimo más disfrutable si tenemos en cuenta el contexto social y político del momento así como su tumultuosa vida, rodeada de prostitutas, caballos y litros de vino. Un escritor que muchas veces es utilizado para el denominado “postureo” o para darse aires de “pseudointelectualidad”, algo que seguramente provocaría en Bukowski desde la risa más iracunda hasta una de sus famosas arcadas. 

¡La revolución ha comenzado!

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