“A partir del siglo XIX, en toda la literatura no occidental el tema principal ha sido el choque con Occidente”

Entrevista a Rafael Carpintero, traductor de Yasar Kemal y Orham Pamuk, entre otros autores

En Santa Sofia 02

Rafael Carpintero

 Con motivo de nuestro programa dedicado al escritor turco Yasar Kemal y su novela El Halcón, hemos tenido la oportunidad de hablar con nada más y nada menos que Rafael Carpintero (Córdoba, 1962), traductor al español de la obra de Kemal y de otros autores como el premio Nobel Orhan Pamuk. A través de una interesante charla, este filólogo y profesor en la Universidad de Estambul nos narra su experiencia a la hora de traducir una lengua tan rica como compleja como es el turco así como su opinión sobre el Kemal escritor y el Kemal persona, la influencia de este en un país como Turquía o el devenir de la Literatura en aquel país, entre otros temas. Un viaje por el lado más literario de Oriente Próximo que no os podéis perder.

Pregunta: ¿Qué le hace interesarse por el turco?

 Respuesta: Hice filología porque me interesaban mucho las lenguas, y cuanto más raras mejor. Además, en aquella época era optativo el árabe y yo, como había hecho griego en Bachiller, elegí árabe. Me fui a hacer la especialidad a la Universidad Autónoma de Madrid y allí, en el último curso habían incluido la posibilidad de estudiar otra lengua de la cultura islámica, que era o persa o turco. Me interesó más este último porque me pareció más extraña y solicité una beca a Exteriores, una beca bastante miserable, y para hacer la tesis me vine a Estambul. Una vez aquí, en la facultad me ofrecieron la oportunidad de quedarme en el departamento. No recuerdo si fue la editorial pero se pusieron en contacto con mi departamento y como nadie más trabajaba en turco, me ofrecieron la posibilidad de traducir la obra de Kemal.

P: ¿Qué opinión tiene tanto del Yasar Kemal escritor como a nivel personal?

R: Es un autor universal, así que la opinión que pueda tener sobre su obra es poco importante (risas). Es un escritor que fue muy prolífico, con una obra inmensa. Es muy especial porque superó muchos de los tópicos literarios anquilosados en la narrativa turca. Si tuviese que compararlo con alguien en España, se me ocurre alguien como Cela o Delibes, autores con una repercusión en la literatura universal tremenda.

Por otro lado, como persona tuve la posibilidad de conocerle ya mayor. Era muy agradable y simpático, muy hablador y un gran narrador de historias. Tuve la posibilidad de conocerle con su primera mujer, Thilda Kemal, quien también era su traductora al inglés. Cuando yo lo conocí, lo que me pareció importante es que ya estaba un poco de vuelta de su compromiso socialista. Algo harto de luchar por todos sin que nadie le hiciese caso, pero seguía muy comprometido en política. Eso nunca lo abandonó, pero sí abandonó en cierto modo las etiquetas.

P: Le ha comparado con Delibes, una comparación que nosotros también hicimos en el programa, entre otras cosas por la importancia del mundo rural en su obra. ¿Cuál es la dimensión rural de esto en el trabajo de Kemal?

El escritor Yaşar Kemal

El escritor Yaşar Kemal

R: Por eso lo decía precisamente. Aquí ocurrió que, hasta la llegada de la República, casi toda la literatura se situaba en Estambul. Con la Guerra de Independencia, el eje se desplazó a Anatolia, al campo, pero primero de una forma muy nacionalista y después a través de un realismo social más clásico. Por ejemplo, una de las obras más importantes de aquella época era una titulada El Tractor Amarillo, que narra la historia de una aldea a la que llega un tractor y los consecuentes problemas sociales a raíz de ello. Kemal con Memed el Flaco (protagonista de la tetralogía sobre El Halcón) supera todo eso y en lugar de dedicarse a hacer una novela sobre los pobres campesinos y los malvados señoritos, que también, lo supera y crea un mundo y un personaje muy coherente e intenso. Orhan Pamuk decía una cosa de Yasar Kemal que me parece digna de mención, y es que de él aprendió a crear mundos. Eso es precisamente lo que hace Kemal, crear mundos muy completos y muy complejos.

P: ¿Cuáles son esos tópicos que ha mencionado antes, con los que rompe Kemal?

R: Precisamente lo que estábamos mencionando sobre el realismo social más marxista y militante. Yasar Kemal lo era marxista. Incluso se utilizó El Halcón para hablar de la morfología de los bandoleros desde una óptica marxista. No obstante, Kemal supera todo eso porque ese realismo social que se hacía era muy didáctico. Es decir, hablar de lo mal que estaban en los pueblos para despertar conciencias sociales para combatir eso. Yasar Kemal, como decía, lo supera en favor de la historia. De hecho, y esto es importante, él va hacia atrás y, en lugar de situar la novela en los años 50 y 60, que era lo habitual, se vuelve a principios de siglo para ofrecer esa visión de conjunto que es muy importante para él. De hecho, el mismo personaje de Memed es un héroe obligado.

P:  ¿Cuál es la repercusión de esta obra en Turquía?

R: Inmensa. No te voy a decir como El Quijote para nosotros pero casi. Es el gran clásico contemporáneo de la literatura turca. Hay dos cosas aquí, una positiva y una negativa. La positiva es lo que decía Pamuk de la creación de mundos. Amigos míos de Estambul, ciudadanos de toda la vida, se leen las aventuras de Memed y para ellos, este Çukurova (región donde se sitúa la novela) se convierte en un mundo impresionante, tan cohesionado como lejano para ellos. Otra cosa importante de Kemal es el lenguaje, pues utiliza un turco muy bonito que le gusta mucho a la gente. Sin embargo, en cuanto a lo negativo que mencionaba antes, teniendo en cuenta cuándo se escribió y en qué circunstancias, siempre ha tenido una lectura política que le ha dado mucha fama pero que, por otra parte, ha limitado bastante las posibilidades de interpretación de la obra, pues se leía desde el punto de vista marxista más ortodoxo. Algo que también es consecuencia de que, un poco como en España, aquí los lectores, los críticos, suelen pertenecer a la izquierda progresista.

P: Aprovechando eso, quería preguntarte ¿cómo se vive la literatura en un país como Turquía y en Oriente en general? 

R: La Literatura aquí en Turquía es puramente occidental. Hay que tener en cuenta que empezaron las reformas de aproximación a Europa a partir de la mitad del siglo XIX aproximadamente. En aquella época, la literatura culta turca era un rollo que no entendía nadie. No sabría decirte, como Las Soledades de Góngora, pero en latín (risas). A partir de ese momento, empieza a ponerse como ejemplo sobre todo Francia. De hecho, aquí la vida literaria se compara con Rusia, porque ocurrió lo mismo que allí. En el XIX entraron las formas francesas en esa vida literaria y a partir de ahí siguió esa influencia. Hay gente que recoge temas culturales tradicionales como pueda ser Pamuk o un autor que estoy traduciendo ahora, Ahmet Handi Tanpinar, muy interesante. En cuanto a la forma, sin embargo, es puramente occidental, y la vida intelectual en ciudades como Estambul o Ankara es como en Madrid o Barcelona.

P: El mes de mayo se lo hemos dedicado a esa especie de confrontación ‘Occidente vs Oriente’ y su repercusión en la literatura. ¿Se puede observar ese “conflicto” en la literatura turca?

R: Hay un crítico que, hablando sobre la literatura china, decía que a partir del siglo XIX, en toda la literatura no occidental el tema principal ha sido el choque con Occidente, la occidentalización o como quieras llamarlo. Me parece una frase cargadísima de razón. En Turquía, en concreto, eso se vive viéndolo desde dos primas. Uno es el de la modernización, es decir, se interpreta que modernizar el país era la integración con Europa con todos los conflictos que ello pudiera conllevar. Por otro lado, los contrarios a esta idea interpretan esa modernización como una occidentalización en el sentido de perder las raíces. La modernización se ha entendido normalmente desde un punto de vista positivista, con cuestiones como la mecanización, algo que se ve en algunas obras de Kemal, esa mecanización del campo. Asimismo, hay que tener en cuenta la modernidad auténtica, intelectual, que esa cuesta un poco más que entre, sobre todo cuando choca con tradiciones como puedan ser las religiones.

P: Este mes de mayo hemos analizado Persépolis, de Satrapi. En esta novela gráfica explica muy bien esa idea de occidentalización vs modernización.

R: Exacto. De hecho, el papel de la familia de ella es algo que se ve mucho en Turquía entre los intelectuales liberales en el buen sentido de la palabra liberal. La izquierda más tradicional de aquí, que es muy nacionalista, los ve como, creo que lo decía Lenin, “tontos útiles”.

P: Volviendo a la obra de Kemal, el escritor parece, quizás desintencionadamente, crear vínculos, unir culturas, hablándonos de temas tan universales como la amistad, el amor de una madre por su hijo… ¿Nos está diciendo Kemal que, digan lo que digan, todos somos iguales?

Ince Memed, título original turco de la novela 'El Halcón'

Ince Memed, título original turco de la novela ‘El Halcón’

R: Exactamente. Por eso decíamos aquello de que supera todos los tópicos. No recuerdo el autor de una frase que decía que para ser un autor universal tienes que ser local. Eso es precisamente lo que le ocurre a Yasar Kemal, que siendo local, que lo es, y mucho, lo que hace es alcanzar alturas universales. Los buenos autores es lo que tienen y por eso seguimos leyendo obras como El Quijote, por decir uno, o el Lazarillo de Tormes, escrito en unas circunstancias y en una época particular pero que nos siguen diciendo cosas. Porque nos hablan de temas universales que nos afectan a todos. Por cierto, quería añadir una cosa sobre la percepción de la obra de Kemal que me enfada enormemente, y es que se compare continuamente a Memed el Flaco con Robin Hood, porque a quien se parece de verdad es a José María el Tempranillo (bandolero español del siglo XIX que actuaba en la región española de Sierra Morena). La tierra en la que actúa es similar al escenario de El Halcón que, siendo una cosa muy local, lo podemos trasladar a lo nuestro perfectamente.

P: Antes ha mencionado que el escritor turco utilizaba un lenguaje muy rico, muy bonito y que gustaba mucho. ¿Qué nos puede decir como traductor de esa lengua original de sus obras y qué es lo que le hizo destacar con respecto a otros autores?

R: Aquí la norma es el turco de Estambul, un turco con más influencia del árabe y del persa, más influencias otomanas. Entonces, lo que le hizo destacar mucho a Kemal fue que cuando empezó a escribir sus obras lo hizo con un turco muy puro propio de Anatolia, pero sin caer en la caricatura. Por hacer una comparación, como si un escritor andaluz, que también los tenemos, escribe sin caer en lo chusco de hacer transcripciones extrañas del habla andaluza.

P: ¿Respetando el habla popular casi como un homenaje?

R: No solo un homenaje, sino que rescata una lengua muy rica, además de que hay un vocabulario y un mundo del cual no tenemos ni idea, que era el mundo de lo rural. Sin embargo, Kemal lo plantea de una forma muy natural y eso al lector turco en su momento le llamaba mucho la atención, porque estaba acostumbrado a un lenguaje más literario. Aquí vuelvo a la comparación con Delibes. Mi madre, por ejemplo, decía que le gustaba Delibes porque parecía que estuviera hablando (risas). Eso es muy difícil. Y claro, Kemal es un escritor de lengua sobria sin caer en florituras pero muy rica en vocabulario, con mucha expresividad, etcétera.

P: No podía olvidarme de la férrea defensa del pueblo kurdo que Kemal siempre hizo. ¿El hecho de ser una autoridad cultural le permitió hablar con más libertad?

R: Él, como medio kurdo que era, estaba muy comprometido con la defensa del pueblo kurdo. De pequeño se crio en una aldea en la que casi todo el mundo era kurdo. Aprendió muchas epopeyas tradicionales, era tartamudo y cantando romances no tartamudeaba y eran romances épicos muchos de ellos kurdos. Es algo que siempre estuvo ahí. Sin embargo, conviene hacer unas precisiones con respecto a esto. En primer lugar, y es algo que siempre dijo él, no separaba su defensa de la lucha de los kurdos de su lucha general socialista. Lo veía como uno más de los ejemplos, uno muy particular y que le tocaba mucho, pero dentro de su lucha socialista. Esto lo repitió en varias ocasiones y fuera no se conoce tanto. De hecho, tuvo muchos problemas tanto por ser comunista como por ser defensor de los derechos de los kurdos y estuvo varias veces en la cárcel e incluso tuvo que irse a Suecia. Pero ya más mayor y, volviendo a lo que decía al principio, con una posición más separada de lo que era el Partido de los Trabajadores, sí que su autoridad moral, su edad y su fama le permitieron decir cosas que otros no hubiesen podido.

P: ¿Y qué opinión tendría de la situación actual de Turquía? 

R: Lo cierto es que actualmente la cosa ha empeorado mucho durante el último año, pero sin embargo en los tres anteriores iba muy bien. De hecho, los kurdos habían ganado una serie de libertades que, por motivos políticos, se ha enredado mucho. Claro, ahora me voy a refugiar en su marxismo para intuir que él vería las cosas no en coyuntura si no en estructura, más a la larga. Entonces diría que la situación está mucho mejor que en los 50. Desde ese punto de vista, bien, pero claro, aún queda mucho por hacer.

P: En otro orden de cosas, ¿por qué cree que la literatura turca no está tan reconocida en Occidente más allá de autores particulares como Pamuk?

El poeta turco Nazim Hikmet

El poeta turco Nazim Hikmet

R: En realidad la explicación es muy fácil: existen pocos traductores del turco y por eso fuera parece una literatura “de figuras”. De todas formas, también hay que hacer una apreciación y es que eso ocurre ahora y ocurría antes. En su momento, y por motivos políticos también, Yasar Kemal tuvo su primera publicación en España en los años 60, los dos primeros tomos de Memed El Flaco, y por supuesto el gran poeta contemporáneo Nazim Hikmet, el cual era muy mencionado por Neruda, por ejemplo. Desde el punto de vista de Occidente era una literatura muy de figuras porque el turco es muy difícil y tiene muy pocos traductores. Si se piensa un poco en cómo entró la literatura rusa en Occidente en general fue a través de Francia, y a través de este país fue como entraron también estos autores turcos. El problema es que incluso en Francia en su momento también había pocos traductores de turco. Tanto a Kemal como a Pamuk antes los traducía una traductora que había sido mujer de Hikmet y que a su vez había traducido a este, y porque era turca. La dificultad del idioma y el desconocimiento impide que salgan muchos. Sin embargo me contaba Ramón Sánchez Lizarralde, que fue traductor del albanés y Premio Nacional de Traducción, que en Albania la literatura era muy conocida y muy importante, precisamente porque había muchas traducciones. Ahora mismo se está traduciendo más turco, el problema es que, y no pasa solo con la literatura turca, el sistema editorial español es completamente despiadado y si no se prevé que el libro en cuestión vaya a vender lo suficiente no se hace ninguna promoción. Hay que tener en cuenta que en España se publican 70.000 libros al año, de los cuales la mitad son narrativa y más de la mitad traducciones. Una literatura poco conocida va a pasar completamente desapercibida.

P: Excepto, como decíamos, el caso de Orhan Pamuk, del cual también has sido traductor. ¿Cómo es enfrentarse a una traducción de Pamuk y a una de Kemal?

R: Tienen un estilo completamente distinto. Mientras que Kemal tiene un turco más puro y directo y, excepto en descripciones de la naturaleza en las que se recrea más, no es una sintaxis excesivamente compleja, a Pamuk le encantan los párrafos larguísimos con frases enrevesadas. Desde otro punto de vista, Pamuk me resulta mucho más cercano por un lado por la edad, pues solo me saca 10 años, y por otro porque habla de una realidad ciudadana que me es familiar que la realidad del campo. Son dos amores distintos (risas).

P:  Para ir acabando, ¿qué tipo de literatura se está haciendo ahora en Turquía y podría recomendarnos autores, aunque no sean contemporáneos, que a su juicio merezcan la pena?

El autor de 'Paz', entre otras, Ahmet Hamdi Tanpınar

El autor de ‘Paz’ Ahmet Hamdi Tanpınar

R: El tipo de literatura que se está haciendo en Turquía es muy parecida a la que se está haciendo en todas partes. Por ejemplo ahora hay un auge tremendo de la novela policiaca más tradicional. De hecho, yo traduje una, La tumba negra, de Ahmet Ümit. Ahora va a salir otra novela suya en México y lo que es interesante de este autor es que coge temas locales. Por ejemplo, La tumba negra trata sobre un excavación arqueológica en el este de Turquía, y ello lo va alternando con el conflicto del este, con los kurdos, etcétera.  Por otro lado, lo que sí se está haciendo en la alta literatura es, desde una óptica posmoderna, retomar formas y temas antiguos. Una visión de lo otomano reciclada por lo posmoderno. Un buen ejemplo es (Ihsan) Oktay Anar, aunque creo que no está traducido a nada porque es dificilísimo (risas), pero hay aquí una alta literatura muy interesante. Además, lo que he hecho últimamente es leer a un autor que se volvió a poner de moda hará unos 20 años aquí en Turquía, que es Tanpinar. Escribió la novela Paz, una obra que es muy interesante en muchos aspectos, pues relaciona esa modernidad nueva con la Guerra Mundial, con la música tradicional turca, con el Bósforo… Eso sí, no es una novela ligera. Tanpinar es el gran maestro de Pamuk y ahora va a salir una novela corta, o así lo han catalogado, yo lo veo más como un cuento largo, titulado Lluvia de verano. Ahora como decía se ha puesto muy de moda y vuelven a traducirlo bastante y es que en su día fue dejado en parte de lado porque no era un realista social.

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