Desde la sombra, de Juan José Millás: la extrañeza de lo cotidiano

El público está ansioso porque se retome el programa. Las pausas publicitarias a veces son eternas y siempre suelen llegar en el momento más (in)oportuno, por lo que producen en los telespectadores una especie de coitus interruptus televisivo. Hace menos de tres minutos, el sueño unamuniano se había hecho realidad: en el plató se habían encontrado el escritor (Juan José Millás), el personaje de su última novela (Damián Lobo) y un personaje real arrastrado a la fuerza al mundo ficcional (Iñaki Gabilondo). Yo no aparezco en la escena, no soy tan pretencioso, me conformo con mi omnisciencia selectiva, por otro lado, mucho más acertada para ejercer la crítica literaria. Atentos todos, parece que va a reanudarse la emisión. Un anuncio de armarios de Ikea patrocina este espacio y… Sí, en la pantalla vuelven a estar los tres protagonistas. Imagen 1519

Gabilondo saluda a los espectadores y nos agradece nuestra paciencia. Parece que quiere restarse protagonismo, por lo que enseguida lanza la primera preguntar a Juan José Millás.

— Hace poco, creo recordar que durante la gira de promoción de su anterior novela La mujer loca, usted dijo que había pasado por una especie de crisis creativa ficcional. Se sentía más cómodo narrando la realidad, que “reportajeando” la ficción. En ese momento, usted explicó que La mujer loca era una respuesta lógica como autor a aquella etapa. ¿Sigue su nueva novela, Desde la sombra, con la misma dinámica?

Millás mira con asombro y respeto a Gabilondo, mientras que su personaje Damián Lobo espera ansioso la respuesta de su creador. El escritor se toma su tiempo. Sabe cuándo se le hace una buena pregunta y se ve en la obligación de aprovecharla. Es cierto que el veterano periodista no ha dado en el clavo, pero se ha aproximado.

— Esa es una buena pregunta, Iñaki. Creo que durante gran parte de mi carrera he tratado de romper con una barrera invisible que separaba los géneros periodísticos y literarios. No trato de quebrar la frontera de la realidad y la ficción (ese trabajo ya lo han hecho otros escritores), sino que me centro más en la técnica de representación de ambos mundos. Por ejemplo, la primera regla de un buen reportaje es que debe ser un buen cuento. La única diferencia es que en el reportaje no te puedes inventar nada, pero este usa los mismos materiales que el cuento.

En Desde la sombra, Millás ha vuelto a retomar una serie de tópicos literarios que se repiten con insistencia en su narrativa. Esto no es malo, ni mucho menos, más bien considero que es el reflejo de la madurez del narrador, quien tras muchas pruebas y errores ha conseguido crear un estilo propio. Alguien le ha debido de decir esto también a Gabilondo, quien hace una pregunta tratando de ahondar en la cuestión del estilo.

— Escuché hace poco un comentario de alguien que decía: “Si lees algo inverosímil pero te lo crees, entonces estás con una novela de Millás”. ¿Te gusta esta breve descripción de tu narrativa?

Millás se ríe. “A mí me pasa eso cada vez que abro un periódico o enciendo la radio”, contesta el narrador. El público que está en el plató acoge con entusiasmo la ocurrencia y jalea la ironía.

— Mira, Iñaki, en Desde la sombra retomo uno de los grandes temas literarios del siglo XX y XXI: las relaciones humanas y la soledad. Mediante un proceso de metamorfosis completamente kafkiano, Damián Lobo se enfrenta ante la idea de que su no existencia es mucho más sencilla y provechosa que su existencia. ¿Qué nos ata a la vida? ¿Qué nos constituye como individuos?

1459947752573Iñaki corta a Millás para que no se pierda el ritmo de la entrevista en divagaciones metafísicas.

— En este sentido, hay otra pregunta que te quiero hacer. Pero seguro que la formula mucho mejor uno de nuestros colaboradores: Víctor Gutiérrez Sanz—. Ya me han vuelto a liar mis propios retazos ficcionales. En fin, tendré que dar la cara.

Mientras sale por la izquierda del escenario un joven crítico literario, en el sillón de los entrevistados Millás y Damián Lobo intercambian unas breves palabras con gesto compungido. Gabilondo retoma el control cuando cesa la tímida ovación del público asistente.

— Muy buenas a todos— dice Gutiérrez— la verdad es que es un placer estar aquí tan bien rodeado. Sé que no tengo mucho tiempo por lo que limitaré mi intervención a una sola pregunta. Juanjo, Damián , Damián, Juanjo… ¿Es este un libro un poquito marxista?

El público acoge con un sonoro revuelo la pregunta. Damián está bastante contento por entrar en acción, mientras que Millás se revuelve incómodo en el sillón. Con un gesto de cortesía, cede la palabra a su personaje consciente de que así tendrá un poco más de tiempo para articular su respuesta.

— Más que marxista, yo creo que se trata de una obra que articula una crítica feroz al postcapitalismo. Es decir, el neoliberalismo ha conseguido que los individuos dejen de ser importantes, homogeneizando sus necesidades y demandas mediante un sistema de oferta limitada. Yo, sinceramente, más que un comunista me considero un anarquista, porque consigo liberarme de todos las cadenas que me oprimían mediante mi estancia en el armario de aquella familia.

En ese momento, Gabilondo ve un resquicio por el que volver a retomar el control de la entrevista que no desaprovecha.

— Eso me resulta muy interesante, Damián. Para la gente que no haya leído Desde la sombra, conviene explicar que la trama principal de la historia narra cómo un personaje, que eres tú, tras una situación un tanto estrafalaria acaba escondido en un viejo armario de tres puertas en una casa que le es completamente ajena, donde habita una familia aparentemente convencional. ¿En ningún momento pensó en escapar? Porque usted tuvo multitud de oportunidades de salir sin ser visto.

— Iñaki, lo que usted no entiende es que sí que escapé. El armario fue mi túnel de huida, cual Chapo Guzmán.

Millás ya ha dejado hablar lo suficiente al resto. Sabe que el programa está llegando a su fin, por lo que trata de elevar la voz para poner el punto final a aquella locura.

— Volviendo a la pregunta anterior, sinceramente no creo que sea una novela marxista, ni mucho menos. Lo que sí que es cierto es que se trata de mi obra más política.

Breve, conciso y con mensaje. Así es como deben ser las respuestas. Gabilondo ya ha comenzado a despedir el programa hasta la semana que viene. El plano de cámara se va haciendo cada vez más lejano y yo salgo corriendo a retomar mi trono de crítico omnisciente. Me doy cuenta de que nadie ha hablado de la técnica de la novela durante aquella entrevista, pese a que realmente es asombroso como una obra centrada en un personaje completamente aislado puede hacerse tan dinámica utilizando una extraña modalidad de monólogo interior… Bueno, pienso, creo que el estilo de esta reseña justifica la ausencia explícita de una reflexión más elaborada.

Notas:

1. Las respuestas de Millás han sido transcritas libremente de numerosas entrevistas que se han hecho al autor en las últimas semanas.

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