Hellblazer, de Andy Diggle

Cada vez falta menos para que finalice la recopilación de ECC al frente de la tan aclamada etapa de John Constantine en la línea Vértigo, de donde nunca debió haber salido. Hoy nos toca bucear en el período en el que Andy Diggle tomó las riendas de Hellblazer y trató de darle su toque personal. ¿Lo consiguió?

Si comparamos la trayectoria del guionista con la de grandes como Jamie Delano o Warren Ellis, evidentemente Diggle no tiene nada que hacer, un escritor que en su currículum tiene a personajes como los Thunderbolts de Marvel y obras como aquel famoso título que fue Green Arrow Año Uno, que tampoco está nada mal. En Hellblazer, Diggle cambió algunas tendencias, pero sin arriesgar demasiado, manteniéndose en la construcción de historias cortas y autoconclusivas, todas ellas muy efectivas, pero sin un factor sorpresa determinante. En sus historias faltan rasgos propios y eso se nota.

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Portada de ECC

Ahora bien, al margen de las historias de Andy Diggle, persistente en el uso de los personajes secundarios de Constantine, lo que llama la atención es la inclusión de un conjunto de historias de lo más interesantes, especialmente si leemos el nombre de sus autores: el escritor China Miéville, Dave Gibbons y Jason Aaron. Calidad, originalidad y un toque diferente para unos números sueltos de Hellblazer que se complementan a las mil maravillas. Una vez más podemos disfrutar con esa imaginación desbordada que tiene China Miéville, visible en obras como Kraken.

En el tema del dibujo tenemos a un fantástico Leonardo Manco, hecho a medida para retratar ambientes oscuros y sórdidos y en los que John es sinónimo de Sting. Danijel Zezelj le sigue en varios números, después de estar un tiempo con Brian Azzarello, algo más sucio y menos detallista, pero con una calidad contrastada  en su paso por cómics menos comerciales. El tercero en discordia es Giuseppe Camuncoli, famoso por ser quien dio forma gráfica a la polémica etapa de Dan Slott al frente de Spider-Man o mejor dicho de Superior Spider-Man, lectura recomendada por otra parte para todos los seguidores del trepamuros como para los que lo detestan. Otto Octavius cumple de sobra como héroe/antihéroe, pero esa es otra historia y hoy hay que hablar de Constantine. A la fiesta también se suman Sean Murphy, ahí quedan para que busquen sus representaciones de Punisher y Batman o su sobresaliente trabajo en El resurgir (The wake), y Sean Philips con sus zombis Marvel.

En conclusión, estamos ante un voluminoso tomo, más de 400 páginas, con historias entretenidas y cerradas. Aquí no hay lugar para las grandes sagas interminables, un punto positivo para muchos o negativo para otros. El baile de dibujantes es acertado, pues los tres autores principales cumplen de sobra y se adaptan estupendamente a las historias de Diggle. La inclusión de aquel rejunte de capítulos escritos por China Miévile, Dave Gibbons y Jason Aaron es el broche de cierre para un tomo que termina sorprendiendo pese a no ser el más esperado. Ya falta menos para el cierre de Hellblazer, ¿estará a la altura la reciente etapa que ha salido en Renacimiento? En breve lo analizaremos aquí, en La Milana Bonita.

¿Alguien por ahí dijo que le gustan los cómics?

 

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