Cómics: ¿Valen la pena las reediciones y los volúmenes recopilatorios?

El artículo de esta semana no podía ser más peliagudo, seguramente un quebradero de cabeza considerable para los editores de viñetas de nuestro tiempo. Coleccionar cómics no es lo que era, frente a la convencional grapa hoy proliferan los tomos recopilatorios, las ediciones de lujo y las algo cansinas reediciones, contenedoras del deseado material extra que todo lector, pero más el coleccionista voraz, quiere atesorar. ¿Es esto útil y legítimo? ¡Por supuesto! Pero también cansino e innecesario en muchos casos. Y esto en el mercado editorial lo saben muy bien. El tirón social, la influencia multimedia y el caché del superhéroe de turno se rinden ante las exigencias del lector ¿O esto nos es un tanto impuesto?. La verdad es que la respuesta incluiría un poco de todo.

La espectacular Mera, compañera poderosa de Aquaman

La espectacular Mera, compañera poderosa de Aquaman

Batman reedición trimestral Vs. Aquaman

Ambas series ya cuentan con una trayectoria más que considerable en España y por una cuestión de cercanía y afinidad quiénes mejores para ejemplificar dos modelos de publicación desde la llegada de Los Nuevos 52. Podríamos tomar otros, pero ambas colecciones nos sirven perfectamente para hacer la panorámica.

Batman siempre sale rentable y eso en ECC Ediciones lo saben muy bien. Tomos lujosos, de tapa blanda o de pasta; los hay de todos los tipos y para el tamaño de cada bolsillo. En el caso de las reediciones trimestrales, que agrupan el contenido de las grapas, el problema radica en la suma de los números de otras colecciones, todas ellas de Batman, que destacan por una calidad muy dispersa. Así, en el volumen titulado Origen nos encontramos con muy poquitas páginas dedicadas a la historia principal y muchas que no lo son. Batman de Scott Snyder y Greg Capullo ha sido tan atrevido como temerario pero siempre atractivo y solvente. Todo lo contrario ocurre en la cabecera Detective Comics, sin rumbo fijo y con unas historias muy flojitas. En títulos como La muerte de la familia la fórmula funcionaba bien; en cambio, desde la publicación de Réquiem ya no tanto. ¿Sería mejor entonces la recopilación solo de aquellos eventos de cierta importancia y nivel? Ahí queda la pregunta, quizá la más acertada de todas.

En Aquaman ocurre todo lo contrario, una colección que necesita ser vendida en volúmenes, con historias cortas o largas pero autocontenidas en sí mismas obviando su ramificación con otras series (con la excepción de su membresía en la JLA). Está claro que el nivel de popularidad de Batman le funciona como un arma de doble filo, por ello tiene tantos títulos abiertos con su nombre, algo que Aquaman no necesita ni busca. También es cierto que el nivel decayó un poco después de la marcha de Geoff Johns, pero el trabajo de Jeff Parker no desmerece en absoluto y, en general, el arco Vorágine deja un buen regusto, con consecuencias importantes dentro del universo del personaje.

Portada de “Origen”

¿Qué nos cuentan Batman “Origen” y Aquaman “Vorágine”?

El número 11 reúne los números 20 y 21 de Batman y el 20 y 21 de Detective Comics o lo que es lo mismo: dos números más guionizados por Scott Snyder y otro par del irregular John Layman. El comienzo de Origen se da lugar en el 21 de Batman, con un jovencísimo Bruce Wayne recién llegado a Gotham y la amenaza de la banda de los capuchas rojas. He de decir que este es el único número de todos que engancha al lector de cara al siguiente tomo. Por su parte John Layman concluye su historia del Pingüino Emperador, bien resuelta pero con varias sombras, y nos presenta otro combate más entre Batman y una asesina, donde lo que sí hay que destacar es el dibujo de Jason Fabok. Eso es verdad, el apartado gráfico de Detective Comics nunca ha decaído, probablemente su mejor argumento ante la falta de ideas.

Portada de Aquaman 11

Con Aquaman Jeff Parker ha sabido mantener el nivel narrativo, pero donde más lagunas encontramos es en el dibujo, aunque el estilo clásico y menos espectacular del grupo formado por Carlos Rodríguez, Paul Pelletier e Yvel Guichet comienza a ser más vistozo con el paso del tiempo. Poco a poco este Aquaman presume poderío, sin ser el de Ivan Reis, al igual que Mera alardea de su ya clásica figura estilizada y curvilínea. Parece ser que tanto el guionista como la pandilla de dibujantes han sabido entender la importancia de Mera dándole la relevancia necesaria a sus viñetas y es que ya lo habíamos dicho: este Aquaman no sería el mismo sin el protagonismo de su mujer.

La presente edición recoge los números 37 al 40, una continuación directa del final del tomo número 10, donde la historia nos llevaba al descubrimiento de unos portales dimensionales en Atlantis. A través de ellos nuestro héroe deberá emprender un viaje para encontrar a un personaje muy importante en su pasado, todo un giro argumental que suponemos traerá mucho que decir en las próximas aventuras del rey de los mares de DC Comics, en plena forma desde hace ya varias años. Que dure.

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