¿A qué esperan para leer Predicador?

Todo lo bueno tiene un final y, como tal, Predicador también ha llegado a su conclusión. Hay que saber dejar de lado el afán continuista y proferir el cierre que se merecen las buenas historias, que tampoco es tan fácil, ni común, que lo hagan correctamente.

Durante su publicación original Garth Ennis y Steve Dillon tocaron la cima del mundo del cómic en los espectaculares cinco años y sesenta y seis números que conquistaron a los seguidores más fieles de la línea Vértigo. Las cifras hablan por sí solas: 50.000 ejemplares mensuales en su mejor época, el halago de la crítica especializada y el encanto de sus lectores, además de recibir prestigiosos premios al guion y a la serie en su conjunto. Hoy Predicador se ha convertido en una lectura atemporal, reeditada varias veces en España y recientemente confirmada como futura serie de televisión bajo la batuta de AMC.

Predicador "Álamo"

Predicador:”Álamo”

Nuestras reseñas recogen la serie al completo:

Predicador nº1: Rumbo a Texas

Predicador nº2 y nº3: Hasta el fin del mundo y Orgullosos americanos

Predicador nº4 y nº5: Historia Antigua y Dixie Fried

Predicador nº6 y nº7: Guerra bajo el Sol y Salvación

Predicador nº8: Se acerca el infierno

Portada de Predicador: “Se acerca el infierno”

El avance del tomo nos deja presenciar la caída en picado de Starr, uno de esos villanos tan malvados como sufridos, aunque pero para ello haya que esperar a las últimas páginas. Así y todo no aporta mayores datos a la historia, más bien continuar con el tortuoso camino que el Gran Padre se ha marcado hasta dar con Jesse Custer.  Sin embargo, lo más interesante lo encontramos en los esperados reencuentros que se producen entre Jesse y Tulip, una de las mejores relaciones de pareja del entramado viñetístico, y Jesse y Cassidy, aunque este último sea más bien un primer contacto para lo que será el verdadero reencuentro de familia que promete el último número. Lo mejor: los flashbacks que nos muestran el pasado del vampiro, un verdadero parásito que no solo se conforma con la sangre que necesita para vivir, sino también con el propio sufrimiento humano. Tampoco hay que desmerecer el avance de la historia de Caraculo, un auténtico desgraciado que se ha erigido en todo un rockstar, solo para caer otra vez, víctima de la crueldad de las empresas discográficas, y convertirse en el mejor símbolo del consumismo absurdo y descerebrado que impera en nuestra sociedad. Historias personales que nos aportan con mayor o menor detalle aspectos que hasta ahora desconocíamos de nuestros protagonistas, solo  para aletargar un poco más el desenlace religioso-místico que está por llegar. La sorpresa: El número con el que arranca el volumen escarba en la infancia y adolescencia de Tulip, el más completo y revelador para comprender la personalidad de nuestra matona preferida. También me han gustado los matices sobre Amy, un secundario un tanto desperdiciado a lo largo de la serie.

Predicador nº9: Álamo

Nostálgica portada de Predicador: “Álamo”

Si hemos llegado hasta este punto sabemos de la importancia de un título como “Álamo” para lo que es la mitología de Predicador, una gigantesca road movie por Estados Unidos, con constantes alusiones al Lejano Oeste, el género western, el profundo sentimiento patriota de los norteamericanos y la fascinación del protagonista por John Wayne, el Duque. Simplemente evocador ¿verdad? Dicho esto y teniéndolo muy en cuenta abramos el telón:

1. Jesse Custer se reúne con el Santo de los Asesinos para tender una trampa a Dios y formar así un inesperado dúo contra el Todopoderoso.

2. Starr se libera de las ataduras de su posición para hacerse con el dominio total de la organización con fines apocalípticos que preside y así poder emplear todos los recursos disponibles para atrapar al predicador más buscado.

3. Jesse y Cassidy deciden poner fin a su tortuosa relación de amistad. Simplemente épica.

4. Tulip se vuelve a cabrear, para variar.

5. Caraculo concluye su peculiar odisea en Salvation, pueblo al que salvó Jesse en el pasado.

6. Gran resolución para el triángulo amoroso entre Hoover, un ex socorrista de piscina reconvertido en esbirro de Herr Starr al que la palabra de Custer condenó a contar granos de arena en la playa, la agente Featherstone y el propio Patriarca del Grial. Imperdible.

7. Todo esto acompañado con unos diálogos fantásticos, el dibujo de Steve Dillon y las estupendas portadas de Glenn Fabry.

Conclusiones:

Predicador fue una de las piedras angulares del mejor Vértigo, de ese que cuesta reconocer en la actual arquitectura del Nuevo Universo DC, donde tanto se entremezcla lo sobrenatural con lo superheroico, tergiversando personajes y líneas argumentales que tan bien habían sido definidas hace más de una década. Por suerte para todos nosotros siempre nos queda volver hacia el pasado mejor y reecontrarnos con este Predicador, pero también con Hellblazer, La cosa del pantano u otras genialidades más recientes como Y: El último hombre; lecturas de otro tiempo que, a su vez, saben entenderse en cualquier momento.

Gracias Garth Ennis y Steve Dillon por regalarnos una historia capaz de darnos asco, gracia y toneladas de reflexiones sobre la fragilidad de la vida, la muerte, el amor auténtico y el perdón, por atacar los fanatismos exacerbados y por poner rostro a los intolerantes. Gracias por haber creado a Jesse, Tulip y Cassidy, unos personajes imposibles de olvidar, tal y como lo refleja la instantánea imborrable de la portada del último número. La verdad es que me lo he pasado en grande.

¡A leer!

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